Austericidio

02.04.2026

Ante el aumento de suicidios es necesario abordar esta problemática no solamente como un acto individual sino como el resultado de una situación social que incluye aspectos económicos, políticos y culturales.

Por Angelina Uzín Olleros - Dra. Ciencias Sociales. Coordinadora Académica Maestría en Género y Derechos UNGS/UADER


En torno a lo dicho al comienzo de este artículo pienso en el diálogo El Critón: Platón nos presenta un dilema moral, Sócrates es invitado a escapar de la prisión, sin embargo, decide morir bebiendo cicuta. Sabe que desobedecer las leyes y la decisión de los jueces de su ciudad tendrá consecuencias terribles; la muerte lo dignifica y deja un claro mensaje a los jóvenes a quien el filósofo ateniense le dedicaba sus largas horas de trabajo intelectual y por esa actividad fue condenado de corrupción. En su caso la muerte es la acción moral por excelencia, fuente de libertad y dignidad.

En el mismo escenario, siglos más tarde, los suicidios se deben a otros motivos, en Grecia, aumentaron en casi un 20 por ciento entre los años 2010/2012 como resultado de los duros recortes que incrementaron el desempleo y la recesión económica. «…Creo que los jóvenes sin futuro tomarán algún día las armas y colgarán boca abajo a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussolini en 1945"; esas fueron las últimas palabras de Dimitris Christoulas, un jubilado de 77 años que puso fin a su vida pegándose un tiro ante el Parlamento griego en abril de 2012, agobiado por las dificultades económicas por las que atravesaba. En su carta de suicidio habla del Gobierno de Tsolakoglou, primer ministro colaboracionista que gobernó el país durante la ocupación por los nazis, en clara referencia al Gobierno de Lucas Papadimos.Dijo también en su carta «El Gobierno ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia (…) no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir".

Su carta y su muerte han sido un símbolo en las numerosas protestas en Grecia luego de la crisis económica que atravesaba, hicieron un monumento en el lugar donde se quitó la vida Christoulas como testimonio de lo que han dado en llamar "austericidio", iniciativa aceptada con la asunción del gobierno de la izquierda representada por el grupo Syriza. El primer ministro griego Alexis Tsipras dijo por aquel entonces que una vez presentado el paquete de ayuda humanitaria que pagaba electricidad y comida a 30.000 hogares griegos, llegaba el momento de aplicar las reformas; realizó un informe sobre el presupuesto de los Ministerios para evitar gastos superfluos como el uso de coches oficiales y eliminó la burocracia que demandaba horas de esfuerzo para su cumplimiento en la utilización de recursos que serían evitados con estas medidas.

Mutatis mutandi en la Argentina de hoy ante el aumento de suicidios e intentos de quitarse la vida, se suma a esta alarmante realidad la necesidad de abordar la problemática del suicidio, no solamente como un acto individual sino como el resultado de una situación social, que incluye aspectos económicos, políticos y culturales. El psicoanalista Erich Fromm en un libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, escrito a mediados del siglo XX pero que tiene en sus conceptos fundamentales gran actualidad hace referencia a las estadísticas de suicidios en el siglo XIX como parte de una interpretación de la vida como empresa comercial, ya no se trataba de lograr una "vida buena" o una "vida bella" como proponían los antiguos griegos. El fenómeno moderno del suicidio denota un gran aumento en la sociedad occidental contemporánea: "Entre 1836 y 1890 el suicidio aumentó el 140% en Prusia y el 355% en Francia. En Inglaterra hubo 62 casos de suicidio por millón de habitantes de 1836 a 1845, y 110 entre 1906 y 1910. En Suecia, 66 y 150 respectivamente. ¿Cómo podemos explicar este aumento de suicidios, que acompañó a la prosperidad creciente del siglo XX?" (Fromm: 1976:129).

Existen numerosas causas para la determinación de quitarse la vida, Fromm hace referencia al estudio de Émile Durkheim sobre el suicidio, su categoría de análisis "anomia" con la que designaba la destrucción de los vínculos sociales tradicionales. Esa ausencia de "lazo social" era el sostén de la existencia individual que cobraba sentido en una comunidad, sin duda esta pérdida es uno de los motivos más significativos para el aumento de la "tasa de suicidios". Los elementos con los que realiza su análisis provienen tanto de la teoría marxista como del psicoanálisis freudiano a los que Fromm acude no sin expresar algunas distancias críticas.

Reflexionando sobre la precariedad existencial tanto en los jóvenes como en adultos, sabemos que el ser humano debe sostenerse como sujeto/sujetado, su sostén requiere del otro, no de otro individuo sino de una sociedad que le permita estar en pié. En su libro El grito, Eugénie Lemoine-Luccioni dice: "En el instante que el niño nace, si no lo sostiene alguien, cae. Cae y grita. (…) El hombre despierto ha aprendido a sostenerse. No sólo se tiene en pie, sino que además se mantiene suspendido encima del suelo y, si pudiera, lo soltaría. Olvida, pues, que cae. Al nacer, posee todo su peso. No es la madre la que lo recoge sino ya 'el Otro omnipotente a quien se dirige la demanda': partero o partera. Alguien experto que lo toma, lo toca, lo lava, lo envuelve. Se lo sostiene. Es sostenido." (1982:25)

El adulto también "cae" sin una comunidad que lo sostenga. Esa austeridad de la que hablan hoy las víctimas de los ajustes económicos que dejan sin derechos a miles de ciudadanos, es también la austeridad afectiva que deja desamparados a miles de seres humanos. Fromm concluye diciendo que, en las sociedades capitalistas el suicidio se relaciona con el concepto de 'balance' de la vida como una empresa comercial que fracasó: "Muchos casos de suicidio se deben al sentimiento de que la vida 'ha sido un fracaso', de que 'no merece la pena seguir viviendo'; el individuo se suicida exactamente como un hombre de negocios se declara en quiebra cuando las pérdidas exceden a las ganancias y cuando ha perdido la última esperanza de recuperarlas." (1976:130).

Zygmunt Bauman en una entrevista sobre "los tiempos de liquidación" dijo: "(…) hoy sabemos que la felicidad no se mide tanto por la riqueza que uno acumula como por su distribución. En una sociedad desigual hay más suicidios, más casos de depresión, más criminalidad, más miedo. O sea que la afirmación de que la riqueza de unos nos beneficia a todos es doblemente errónea. Por un lado, no es verdad porque para eso la gente tendría que invertir su riqueza, cosa que no ocurre siempre, y por otro, porque no revierte en más felicidad porque, como hemos dicho, la felicidad depende de la igualdad, de la equidad."

Esto confirma la afirmación sobre la vida y la muerte como decisiones atravesadas por lo "social comunitario". La decisión de vivir con otros, comprometiéndonos en los proyectos -por encima de las mercancías y su mera adquisición e intercambio-. O la decisión de morir cuando las circunstancias nos aplastan, en la soledad o el desasosiego. En una fuerte discrepancia filosófica: la que distingue entre matar y dejar morir, y la que rechaza la idea del hombre como "un ser para la muerte", entendiendo que la decisión ética y política de una comunidad es la de vivir y sostener a los seres humanos en una vida digna, en una comunidad de iguales, no como igualdad totalitaria sino igualdad libre o igualitaria en acto.

En los cambios conceptuales de época, hoy diríamos que los suicidios de Sócrates y de Séneca fueron "suicidios inducidos". La ciudad que acusa al filósofo y lo condena. Una corte que persigue al filósofo llevándolo a provocar su muerte en varios intentos hasta lograrlo. ¿Por qué el filósofo debe morir? Pregunta que debe ser respondida políticamente. Una de las respuestas posibles es que el sentido de la vida no se encuentra en su final sino en su camino, lo que marca la impronta de los seres humanos no es la forma en que mueren sino los motivos por los cuales deciden quitarse la vida. Es la vida, breve o extensa, la que nos define, es la vida la que nos mantiene presentes luego de la ausencia física, material en el mundo.


Bibliografía:

"Zygmunt Bauman y los tiempos de liquidación". Entrevista.

Fromm, Erich (1976) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Hacia una sociedad sana. Fondo de Cultura Económica. México. Primera Edición en inglés año 1955.

Lemoine-Luccioni, Eugénie (1982) El Grito. El sueño del cosmonauta. Paidós. Barcelona.

Fuente:

https://lateclaenerevista.com/austericidio-por-angelina-uzin-olleros/

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