Cientificidio: en tres meses se destruyeron casi 23 empleos por día

El promedio se ubicaba en 8,5 trabajos perdidos por día desde diciembre. Un informe del grupo Economía Política Ciencia (EPC) del CIICTI explicó que este descenso en velocidad del empleo científico se debe, principalmente, a la reducción de becas en el CONICET, los retiros en el INTA y el recorte de personal en la empresa pública FADEA.
El cientificidio que lleva adelante el Gobierno nacional, cuyas consecuencias se verán en los próximos años (o décadas), tiene efectos concretos, números reales, personas e investigaciones truncas detrás.
Un informe del grupo Economía Política Ciencia (epc) del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) da cuenta de cómo la destrucción de los puestos de trabajo en ciencia y tecnología creció drásticamente en el tercer trimestre del año en curso. Mientras que el promedio se ubica en 8,5 empleos perdidos por día desde diciembre de 2023, en los últimos tres meses la cifra se elevó a 22,8 por día.
El Grupo EPC explicó que este descenso en velocidad del empleo científico se debe, principalmente, a la reducción de becas en el CONICET, los retiros en el INTA y el recorte de personal en la empresa pública FADEA.
El CONICET, principal organismo nacional de investigación científica, perdió 722 investigadores de carrera y personal de apoyo desde diciembre de 2023. Además, disminuyó su cantidad de becas en 2418, lo que recorta drásticamente la formación de profesionales a mediano y largo plazo.
El informe del Grupo EPC detalla la situación del INTA, organismo golpeado por la desarticulación de programas y actividades de ciencia y tecnología, que redujo casi 1.000 trabajadores en el último trimestre: su deterioro alcanza una reducción de personal de 27,3% desde diciembre de 2023.
Un país sin ciencia es un país sin inteligencia colectiva
Ya en julio pasado, trabajadores y trabajadoras de Universidades, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) firmaron en conjunto una dura carta contra la política de destrucción del sistema científico del gobierno de Javier Milei. "Alertamos de la crisis terminal que atravesamos y el impacto destructor para la Argentina en el presente y el futuro", advirtieron.
Definieron al "proceso de destrucción de su sistema científico, tecnológico y universitario" como "absolutamente irracional desde el punto de vista político, social y económico" y recordaron que la inversión pública en la función ciencia y técnica, por debajo del 0.15% del PBI, es la más baja en la historia de nuestro país, al menos desde los últimos 54 años.
El desfinanciamiento sostenido, los retiros voluntarios, despidos y renuncias de personal altamente calificado forzados por pérdidas salariales cercanas al 40% desde diciembre de 2023, y la paralización total de programas estratégicos "son un proceso planificado por el actual gobierno que busca destruir capacidades construidas durante décadas por generaciones enteras de argentinos y argentinas".
Científicas y científicos remarcaron que "nunca un país que hizo un esfuerzo sostenido durante más de 200 años para generar capacidades científicas y tecnológicas al servicio de la sociedad las destruyó en tan corto tiempo".
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— Jorge Aliaga (@jorgeluisaliaga) July 6, 2026
Las y los firmantes consideraron que el desmantelamiento del sistema científico tecnológico puesto en marcha desde diciembre de 2023 "no tiene absolutamente nada que ver con el déficit cero o restricciones presupuestarias". Por el contrario, "es una decisión política y cultural tomada por un gobierno que ha declarado abiertamente su voluntad de destruir al Estado que conduce".
Cuestionaron que hoy investigadores, docentes y técnicos altamente calificados se ven forzados a migrar, realizar otros trabajos ajenos a su formación o al pluriempleo. "Argentina invirtió en la formación de estos recursos humanos, una inversión que este gobierno tira a la basura impidiendo que trabajen para el desarrollo de nuestro país (…) Este ataque a las instituciones y a sus trabajadores y trabajadoras es principalmente un ataque feroz a la capacidad colectiva de la sociedad argentina para cuidarse, producir, imaginar y construir futuro".
"Ningún país se desarrolla destruyendo su inteligencia colectiva –alertaron al conjunto de la sociedad- Lo que está en juego va mucho más allá del doloroso presente, lo que está en juego es el derecho colectivo a tener un futuro".
Trabajadores y trabajadoras que firmaron lo hicieron de forma anónima, "por la persecución y militarización en algunas de nuestras instituciones", y recordaron que "el INTA fortalece una agricultura competitiva, federal y con desarrollo territorial; el INTI impulsa una industria nacional con innovación, tecnología y valor agregado; la CNEA sostiene la soberanía energética, tecnológica y nuclear de la Argentina; el SMN protege a la población con información climática estratégica, alertas tempranas y monitoreo meteorológico; el Conicet genera nuevas ideas, produce conocimiento y lo transfiere a la sociedad; las Universidades Nacionales forman profesionales, construyen pensamiento crítico y desarrollan conocimiento estratégico". En todos estos espacios hay procesos de desfinanciamiento, desmantelamiento y/o vaciamiento por el éxodo que genera la pérdida feroz de poder adquisitivo.
«No lo tenemos registrado como una fuga masiva»
El cientificidio tiene múltiples facetas. No solo despidos y recortes en becas. También, indefiniciones y dilaciones que dejan a gran cantidad de investigadores en un limbo. Son más de mil científicos y científicas quienes tienen sus concursos aprobados para el ingreso al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Pero el organismo no confirma sus altas, lo que les impide ocupar sus puestos. Hoy están cumpliendo "tres años de amarga espera".
Así lo difundieron a través de un comunicado. Denunciaron que el organismo nacional de ciencia y técnica adeuda desde fines de 2023 alrededor de 600 altas de personal con sus concursos aprobados. En 2024 se sumaron 400 personas más a esa lista. En su tercer aniversario de espera, en septiembre pasado, movilizaron al Polo Científico-Tecnológico en CABA. El reclamo tuvo sus réplicas en distintos puntos del país.
"Aproximadamente hay cien miembros que dejan Conicet por año de una comunidad de más de doce mil. Eso no lo tenemos registrado como una fuga masiva", declaró días atrás el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones, Científicas y Técnicas, Daniel Salamone. También afirmó que "el hecho de irse del país tiene otros componentes que van muchísimo más allá de estar mal o bien" y destacó que el organismo "ha continuado dando becas". Sus palabras generaron indignación en una comunidad que viene batallando contra el cientificidio implementado desde la asunción de Javier Milei.
"El Conicet ha continuado dando becas, se han mantenido activas más de 1.800 becas por año", dijo Salamone a Infobae. Resaltó que entre el 2024 y el 2025 ingresaron 400 personas a la carrera de investigador y que el monto destinado a proyectos pasó de dos millones a diez millones de pesos. "Por supuesto que no es mucho eso para una comunidad de más de 12 mil investigadores y nueve mil becarios, pero se ha hecho un esfuerzo", aclaró.
Miembros de Conicet nucleados en ATE salieron a responderle. Con datos: "La planta de Conicet se redujo en casi un 10% desde que asumió. El organismo perdió 2.365 trabajadores desde el 2023 y acaba de expulsar a 400 becarios posdoctorales. Además anuló 500 concursos de la Carrera de Personal de Apoyo y aún está pendiente la efectivización de más de 1.000 altas a las carreras, postergadas desde hace 3 años. El desfinanciamiento se muestra en el presupuesto del sistema científico, que se redujo casi un 50% entre 2023 y 2026".
A través de un comunicado, desde ATE Conicet explicaron que la pérdida de recursos humanos no sólo se debe a los despidos, los recortes en los cupos de becas e ingresos a las carreras y la demora en las altas, sino sobre todo a las renuncias, que aumentaron significativamente desde que Salamone asumió. "Estas renuncias están principalmente motivadas por la falta de perspectivas, y sobre todo, por una reducción del salario real cercana al 50%", precisó Gonzalo Sanz Cerbino, secretario general adjunto ATE Conicet Capital.
Uno de los 400 despedidos del Conicet, por ejemplo, realizó un hallazgo en enfermedades neurológicas. Facundo Chrestia y Cecilia Bouzat, científicos de la Universidad Nacional del Sur, analizaron los efectos del cannabidiol (CBD, una sustancia derivada del cannabis pero sin efectos psicoactivos) en una molécula denomina alfa-7, que interviene en procesos cognitivos y juega un rol clave en patologías relacionadas con problemas de memoria. Además, los especialistas hallaron en qué parte de alfa-7 se une el CBD. Si bien ya existen compuestos que potencian la actividad de esta molécula, el trabajo de los investigadores abre la puerta al diseño de fármacos más eficientes para enfermedades neurodegenerativas y trastornos neurológicos.
El trabajo fue publicado en la revista PNAS junto a colegas de la Universidad de Oxford y podría transformar las estrategias terapéuticas en todo el mundo. En medio de la alegría por la difusión de la investigación, Chrestia se transformó en uno de los 400 becarios posdoctorales despedidos por el Conicet.
"Ahora me quedé sin la beca y no me puedo dedicar todo el tiempo a la investigación porque tengo que hacer otras cosas para poder seguir subsistiendo. Me siento muy triste y muy defraudado, me duelen todas las palabras de este gobierno. Encima, nadie nos dice cómo seguir y el silencio es más doloroso. Mientras tanto, muchos investigadores tienen que abandonar la ciencia porque no les queda otra", señaló el bahiense a la Agencia de la UNQ.
Fuente:
https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/cientificidio-23-empleos/
