Crisis económica: el 30% de las familias tiene discusiones por el manejo del dinero

Por RODRIGO NÚÑEZ
Compartir el alquiler, las compras del supermercado y las facturas de los servicios implica mucho más que repartir una cuenta por la mitad. Para algunas parejas, administrar los ingresos y definir quién paga cada gasto se convierte en una fuente de discusiones y tareas que consumen tiempo. Un relevamiento de la consultora Focus Market advirtió que la falta de organización puede tener un costo económico significativo y afectar el presupuesto de toda la familia en tiempos de crisis.
Pareciera ser un tópico de pelea de estos tiempos. En los últimos días se viralizó el lanzamiento de una aplicación que sirve para dividir gastos familiares, enfocada en evitar conflictos de pareja, según su creador. Muchas respuestas al posteo fueron negativas, principalmente por las acusaciones de mezquindad en el espíritu de la herramienta.

"El después te paso destruyó más parejas que cualquier otra cosa. Con mi novia lo resolvimos hace dos meses con un grupo en Kesef, la app que hice: cada uno carga lo que paga y las cuentas se hacen solas. Ahora solo nos falta resolver qué cenar, eso no lo arregla ninguna app", explicó el creador.
¿Cómo se reparten los gastos en pareja en Argentina?
No existe una única fórmula para administrar el dinero en pareja. Algunas personas prefieren dividir cada cuenta en partes iguales; otras se organizan por rubros o calculan cuánto debe aportar cada integrante según sus ingresos.
Según el relevamiento de Focus Market, el método más elegido es repartir los gastos en partes iguales, una modalidad utilizada por el 30% de los encuestados. En segundo lugar aparece la asignación por rubros, elegida por el 26%: una persona se hace cargo del alquiler, por ejemplo, mientras la otra paga los servicios o determinadas compras del hogar.

Las alternativas restantes son el reparto proporcional a los ingresos, con el 16%; la modalidad informal, en la que paga quien tiene saldo disponible en ese momento, con el 15%; y el pozo común, con el 13%.
Presupuesto familiar: ¿cuánto cuesta la "desorganización"?
El informe identifica tres factores que pueden encarecer la administración de los gastos compartidos: el tiempo dedicado a hacer cuentas, los rendimientos que se dejan de obtener mientras el dinero espera para ser utilizado y los recargos por pagar fuera de término.
En conjunto, estas "ineficiencias" pueden representar hasta $ 260.237 al año para un hogar expuesto a las tres situaciones analizadas. Se trata de una estimación basada en determinados supuestos, no de una pérdida que necesariamente afrontan todas las familias.
Uno de los componentes más importantes es el tiempo que demanda organizar las cuentas. El 16% de los encuestados dedica menos de media hora al mes a esta tarea, mientras que el 52% emplea entre media hora y dos horas. Otro 32% supera las dos horas mensuales: el 10% destina entre dos y cinco horas y el 22% necesita más de cinco.
Dinero en pareja: las discusiones y los gastos que nadie reclama
La forma de repartir las cuentas también puede repercutir en la convivencia. El 28% de las personas consultadas reconoce haber tenido discusiones o incomodidad por el manejo del dinero compartido. En cambio, el 38% afirma que no tuvo conflictos.

Sin embargo, hay otro dato relevante: el 34% dice que prefiere no reclamar cuando considera que pagó de más, para evitar una discusión. De esa manera, la tranquilidad momentánea puede terminar teniendo un costo para el presupuesto personal.
Entre los motivos de discrepancia, el 48% señala la falta de dinero para llegar a fin de mes, signo de la crisis de ingresos. La falta de organización aparece como otro problema importante: el 31% menciona los olvidos a la hora de pagar o devolver el dinero correspondiente. También se registran diferencias por la desigualdad en los aportes, la falta de transparencia y la mezcla de gastos personales con los del hogar.
El efecto de la morosidad
La organización no termina cuando cada integrante transfiere su parte. También importa qué sucede con el dinero entre el momento en que se cobra y la fecha de vencimiento de las facturas.
Según el relevamiento, el 38% deja los fondos en una cuenta personal sin rendimiento, el 10% retira el dinero en efectivo y el 22% se lo transfiere a la persona que administra los gastos. Solo el 30% utiliza una cuenta remunerada o billetera virtual para obtener rendimientos mientras espera el momento de pagar.

Los atrasos representan otro costo. El 55% de los encuestados afirma haber pagado al menos un recargo por mora durante los últimos 12 meses. De ese grupo, el 40% tuvo entre uno y tres episodios, mientras que el 15% acumuló más de tres.
Para dimensionar el impacto, el informe estima que un hogar que se atrasa 30 días en el pago de electricidad, gas, agua, alquiler y expensas puede afrontar recargos combinados por $ 26.637. Si la demora se limita a cinco días, el monto de referencia baja a $ 4.411.
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