DEPRESIÓN

21.03.2026

Una guía para saber qué hacer, cómo prevenir y dónde encontrar ayuda

La "epidemia silenciosa". Por su altísima prevalencia e impacto a nivel mundial, esa es la forma que eligen muchos especialistas para describir a la depresión. De hecho, se estima que 4 de cada 100 personas atraviesan esta enfermedad, que afecta a más de 300 millones en todo el mundo (un 4% de la población) y es la principal causa de discapacidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

En ese contexto, los jóvenes son un grupo sumamente vulnerable. En la Argentina, las consultas por cuadros depresivos en niños y adolescentes aumentaron un 30% entre 2023 y 2024 en el Hospital de Clínicas José de San Martín, la institución escuela que depende de la Universidad de Buenos Aires.

"No quiero ir más a la escuela", "Ya no quiero vivir más" o "No tengo ganas de nada" son solo algunas de las frases que los profesionales escuchan con frecuencia y grafican el profundo padecimiento que atraviesan cada vez más chicos y a edades más tempranas. Además, desde el Departamento de Pediatría del Clínicas destacan que en los últimos cinco años no solo crecieron los diagnósticos de ansiedad y depresión en los chicos y jóvenes, sino también sus consecuencias más graves, como el aumento de intentos de suicidio.

Más allá de este panorama, todavía siguen instalados a nivel social varios mitos en torno a la depresión (la creencia de que "para salir solo se requiere voluntad", es uno de ellos). Por otro lado, en el caso de las niñas, niños o adolescentes, este padecimiento de salud mental no suele manifestarse de la misma forma que en los adultos. Esta guía ofrece herramientas para conocer las señales de alerta, desmitificar y entender que la detección temprana es clave para mejorar el pronóstico.

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¿Qué es la depresión?

Es un trastorno del estado de ánimo que afecta a personas de cualquier edad, condición económica, nivel educativo o cultural. Ignacio Brusco, decano de la Facultad de Medicina de la UBA y director del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas, explica que la depresión es "una problemática global" , en relación a que afecta todas las dimensiones de la vida, y que es un síndrome que tiene como características fundamentales la angustia y la falta de motivación.

Además, Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del departamento de pediatría del Hospital de Clínicas, detalla que podemos hablar de depresión como un:

Estado: cuando es transitorio y su expresión es circunstancial.

Cuadro: cuando se manifiesta por un duelo o por algún detonador que implica esa respuesta emocional.

Trastorno: cuando se refiere a una forma persistente de ese estado de ánimo que afecta todas las áreas de una persona y se prolonga durante mucho tiempo.

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¿Por qué nos deprimimos?

Según los especialistas, si bien las personas estamos neurobiológicamente más preparadas para ser felices, disfrutar y relacionarnos empáticamente con nuestros semejantes, hay situaciones y vivencias que modifican la percepción de nosotros mismos, de los demás y la proyección a futuro.

Las pérdidas de figuras representativas sin un acompañamiento adecuado, las situaciones de riesgo de vida de seres cercanos o de uno mismo, el sufrir violencia en cualquiera de sus formas, entre otras causas, pueden tener un impacto que luego se exprese, por ejemplo, en una baja autoestima, en tener pensamientos catastróficos, en la desconfianza hacia uno mismo y los otros, detalla la psiquiatra Silvia Ongini. Todo eso puede generar "cuadros más complejos" como lo es una depresión.

En ese sentido, la especialista subraya que durante los duelos que todos atravesamos en nuestra vida, predominan los sentimientos de vacío y pérdida; sin embargo, en los trastornos depresivos "hay un estado de ánimo deprimido persistente y una sensación de incapacidad de sentir felicidad, disfrute o placer perdiéndose la confianza y esperanza en poder mejorar". A esto se suma, además, "una soledad abrumadora que se vuelve intolerable".

Por otro lado, no debe perderse de vista que la depresión es multicausal e incluye desde cuestiones hereditarias a socioambientales, culturales e, incluso, epocales. Para los expertos, es fundamental distinguir entre dos tipos principales de depresión:

Depresión mayor o grave: se vincula con trastornos afectivos graves que son repentinos y producen mucha angustia. Suele estar acompañada por una sensación de no tener ganas de vivir.

"Otra de sus características es el ritmo diario de la angustia, que generalmente suele ser matutino. Es decir, por la mañana es claramente mayor que durante la noche", sostiene el psiquiatra Ignacio Brusco. Y agrega: "Además de un ritmo circadiano (alrededor del día), en este tipo de depresión hay otro ritmo que es circanual: en general, se da más en primavera y en verano, a pesar de lo que uno pensaría, que es que cuando sale el sol estas personas mejoraran".

Distimia, depresión menor o leve: no trae aparejada grandes angustias y la intensidad de la falta de motivación también es menor que en el caso de la depresión mayor.

"Son depresiones más ansiosas y a veces se confunden con trastornos de la ansiedad. En general son nocturnas: es decir, las personas se angustian más a la noche", asegura Brusco.

Guillermo Thomas, jefe de sección de Psicología Clínica de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano, dice que este tipo es el más frecuente y se da, por ejemplo, en una persona que venía con un estado anímico determinado y que empieza a caer imperceptiblemente. Eso hace que los demás puedan no advertirlo o hacerlo a lo largo de las semanas, expresando frases del tipo "me doy cuenta que ya no es el mismo".

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¿La depresión es muy frecuente?

Si tomamos un grupo de 100 personas, es probable que 4 estén atravesando una depresión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este trastorno afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, algo así como el 4% de la población, y es la principal causa de discapacidad.

Por otro lado, un estudio internacional publicado en la revista británica de medicina The Lancet durante 2021, reveló que la depresión aumentó un 28%.

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¿Hay personas más propensas a tener depresión?

Sí, y depende de factores culturales, sociales, idiosincráticos y genéticos. Por otro lado, la adolescencia es una etapa especialmente crítica por la cantidad de cambios que se producen a nivel físico y emocional. "Tener familiares con depresión aumenta mucho el riesgo de desarrollarla. Al mismo tiempo que hay personas vulnerables por haber padecido traumas vitales importantes", detalla Ignacio Brusco, psiquiatra y especialista en neurociencia cognitiva. También están quienes no atravesaron ningún trauma vital pero desencadenan una depresión por una cuestión biológica en algún momento de la vida, que puede relacionarse con la edad, cambios hormonales o medicamentos, por ejemplo.

El psicólogo Guillermo Thomas señala que entre las personalidades más vulnerables, se encuentran aquellas que son "muy autoexigentes", y que están bien mientras "todo marcha en la vida", pero cuando las cosas no son como ellos planificaron empiezan a sentirse deprimidos. "En general, detrás de cada depresión, lo que hay es una pérdida, sea algo real, como un trabajo, la salud o un ser querido, o algo imaginario: yo me creía el rey de la batata, las circunstancias me hicieron dar cuenta que no lo soy y me deprimo", ejemplifica Thomas.

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¿Las niñas y los niños pueden deprimirse?

Sí. La depresión no afecta solo a los adultos. Sin embargo, cuando se presenta en niñas, niños o adolescentes, algunas de sus características pueden confundirse fácilmente con facetas propias del crecimiento, por eso muchas veces se retrasa el diagnóstico.

Además, existen algunas diferencias en los síntomas cuando se da a edades tempranas: "La gran diferencia con la depresión adulta es que en los chicos, a veces más que tristeza en el área emocional y afectiva, lo que se ve es irritabilidad. Pero las señales de alerta son similares: problemas en el sueño, baja autoestima, sensación de inutilidad, de culpabilidad, poca energía vital", explica el psicólogo Guillermo Thomas. 

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¿A qué síntomas tengo que prestarle atención?

Esta problemática incluye un abanico de síntomas. Nunca hay que subestimar las señales de alerta y es clave consultar a un profesional para intervenir a tiempo. Algunas de sus manifestaciones son:

  • Tristeza persistente.
  • Sensación de ansiedad.
  • Sensación de "vacío".
  • Sentimientos de desesperanza o pesimismo.
  • Irritabilidad, frustración o intranquilidad.
  • Pérdida de interés, motivación o placer en las actividades y pasatiempos recurrentes.
  • Disminución de energía.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Pérdida de memoria.
  • Alteración del sueño.
  • Cambios en el apetito.
  • Dolores y molestias, como dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos.
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

En cuanto a las niñas y los niños, hay que estar atentos a:

Desregulación emocional: apatía, hiperactividad, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración.

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¿Me puedo hacer un test para saber si estoy deprimido?

El psiquiatra Ignacio Brusco explica que en Internet está disponible el Test de Beck de depresión, que es autoadministrado. "Es muy interesante porque marca todas las pautas de motivación en expresiones de la vida: por ejemplo, si disminuyó el apetito sexual, los gustos por realizar hobbies, las relaciones sociales o las ganas de trabajar. Sirve para que muchas veces la gente se acerque a la consulta, que es fundamental", asegura el médico.

Ante la sospecha de que una niña, niño o adolescente está transitando una depresión, puede realizarse el Cuestionario de Depresión Infantil (CDI) que también está en Internet y es una adaptación del de Back para adultos. Según la psiquiatra Silvia Ongini, se trata de uno de los instrumentos más utilizados por los especialistas en depresión infantil. Puede ser administrado a chicas y chicos de entre 7 a 17 años y el tiempo de la toma es entre 10 y 25 minutos. Considera aspectos cognitivos, afectivos y conductuales de la depresión.

Más allá de los resultados de cualquiera de los dos test, es clave consultar a un profesional de la salud.

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¿Cómo puedo ayudar a alguien con depresión?

Atravesar una depresión no sólo es un camino difícil, sino que en muchos casos puede prolongarse durante un largo tiempo. Más allá de la ayuda profesional, otro factor que marca una diferencia en el pronóstico es el acompañamiento sostenido de familiares, amigos y otros vínculos significativos.

La psiquiatra Silvia Ongini sostiene que es clave no perder de vista que quien acompaña "no es omnipotente ni un profesional", por lo que es esperable que "sufra un desgaste, se ponga irritable, se enoje, estalle al querer sacar al otro de la depresión, y termine hundiéndolo más". Para prevenir estas situaciones, es recomendable:

  • Habilitar el diálogo con la persona en cuestión y darle espacio para que exprese sus emociones, validándolas en lugar de negarlas o minimizarlas.
  • Tener empatía y paciencia, entendiendo que los procesos para atravesar estos cuadros llevan tiempo y que ese tiempo es único y personal.
  • Entender que salir de una depresión no es cuestión de voluntad, como muchas veces se cree, y que es clave la ayuda profesional. Por eso debemos promover que la persona la busque y sostenga el tratamiento.
  • No juzgar a la otra persona ante su imposibilidad de afrontar la vida o ver las cosas según uno cree que debería hacerlo.
  • Cuidarse a uno mismo. No descuidar la salud emocional y, de ser posible, involucrar a otras personas del entorno en el acompañamiento

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¿Cuáles son los riesgos de tener depresión?

El gran riesgo que tienen los cuadros depresivos es "el padecimiento y las ideas de suicidio, que no son infrecuentes que aparezcan", como advierte el psicólogo Guillermo Thomas. La ideación suicida implica un proceso gravísimo, de mucho peligro, que no siempre puede ser identificado por familiares o amigos, sino por profesionales.

Por eso, Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil, sostiene que buscar ayuda de especialistas en la materia y no perder tiempo, es fundamental. En el caso de padres de adolescentes (son el grupo con mayor índice de suicidio) que tengan sospechas de que sus hijas o hijos pueden tener estos pensamientos, sugiere "no ir con vueltas". "Si una madre o padre tienen dudas, lo mejor es preguntar amorosamente y abrir el canal de diálogo, no desde la crítica, sino siendo muy cálidos y estando atentos. Se les puede plantear: 'A veces cuando nos sentimos muy mal, no tenemos ganas de vivir y podemos pensar en la muerte. ¿Te pasó? Si te pasó, ¿pensaste cómo?' Si el adolescente responde que sí, se debe ir directamente a la emergencia", dice la psiquiatra. 

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¿Cómo me doy cuenta si debo buscar ayuda profesional?

El diagnóstico temprano y el acceso a un tratamiento adecuado son fundamentales frente a una depresión, ya que no sólo pueden mejorar notablemente el pronóstico de la persona que tiene este trastorno y su familia, sino incluso salvar vidas.

En el caso de padres de niñas, niños y adolescentes que tengan síntomas de depresión, la psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini aconseja: "La única métrica que pueden tener si están dudando en recurrir a un profesional, es preguntarse: '¿Puedo ayudarlo yo a que esté mejor o me quedé sin recursos?'. Porque lo que no pueden hacer es ponerse una venda en los ojos y decir: 'Se le va a pasar' o 'la adolescencia es así', todos esos lugares comunes que los van dejando cada vez más solos y terminan en situaciones de muchísimo sufrimiento que se pueden prolongar a lo largo de la vida".
La duración e intensidad de los síntomas también es un indicador de que necesitamos de un especialista.

Por último, si un adolescente se niega a acudir a un profesional, Ongini subraya que es indispensable ayudarlo a comprender que necesita ese acompañamiento desde un discurso amoroso y no como si fuese un castigo: "Hay que plantearlo, por ejemplo, en términos de ir al dentista: uno no se arregla la muela solo. De la misma manera, se necesita un profesional de la salud mental para abordar determinadas cuestiones. Pero como adultos, también debemos registrar que hay decisiones que no pueden tomar los chicos solos".


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¿Qué mitos existen sobre la depresión?

Siguen existiendo mitos vinculados a la depresión que desinforman y retrasan las consultas. Algunos de ellos son:

  • "Es poco frecuente": la depresión es un trastorno del estado del ánimo mucho más habitual de lo que se cree e, incluso, se agudizó durante los últimos dos años. Si bien hay factores que aumentan los riesgos, cualquier persona puede desarrollarla a lo largo de su vida.
  • "No afecta a las niñas y los niños": al contrario de lo que muchas veces se piensa, es una problemática que atraviesan no solo las personas adultas, sino también muchas chicas y chicos, incluso desde edades muy tempranas. Guillermo Thomas, jefe de sección de Psicología Clínica de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano, explica que es una de las principales causas por las que madres y padres se acercan con sus hijas e hijos pequeños: estima que dos de cada tres consultas son por cuadros de ansiedad y depresión.
  • "Nunca se puede salir": cada vez hay más tratamientos concretos para tratar la depresión. "El 95% de las depresiones revierten en un 100% con un tratamiento correcto. Cuanto más joven es la persona, más rápido es y mejor el pronóstico", asegura Ignacio Brusco, decano de la Facultad de Medicina de la UBA.
  • "Es lo mismo que la tristeza": es fundamental distinguir entre lo que es una tristeza esperable ante determinadas circunstancias de la vida y una depresión. "La primera es un sentimiento displacentero que sobreviene a consecuencia de alguna pérdida o de algo malo que nos está pasando. La depresión es un síndrome, un conjunto de síntomas que involucran lo afectivo, lo anímico, pero también un montón de otras cosas en la esfera cognitiva, intelectual, social, volitiva. En fin, contamina la integridad del ser humano", resume Thomas.
  • "Para salir sólo se requiere voluntad": quienes atraviesan una depresión necesitan de acompañamiento profesional y de un tratamiento. Thomas, advierte: "Lo peor que le podés decir a una persona que está deprimida es 'dale, ¡vos podés!', 'ponéte las pilas: salí a caminar', porque es alguien que está mal y que no tiene mucha fuerza. Si vos le decís 'tenes todo, fijate lo que lograste, no puedo creer que estés así', lo que estás haciendo es objetarle los motivos para estar mal y lo estás llenando de culpa, como si él o ella hubiera elegido deprimirse".

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¿Dónde puedo buscar ayuda?

Adultos

Dentro de la red del sistema de salud público existen líneas telefónicas donde pedir asesoramiento, así como instituciones con servicios especialmente dedicados a brindar una respuesta a problemáticas de salud mental. Algunas de ellas son:

Salud Mental Responde CABA: es un dispositivo que brinda orientación telefónica de forma confidencial para residentes de la ciudad de Buenos Aires. Se puede llamar todos los días de la semana, las 24 horas, al 0800-333-1665.

Hospital Moyano, de CABA: cuenta con un servicio de guardia psiquiátrica orientado a mujeres. Atiende las 24 horas y queda en Brandsen 2570, Barracas. Para comunicarse con la guardia hay que llamar al 4360-6500, internos 6183 y 6215.

SOS un Amigo Anónimo: es una asociación sin fines de lucro que desde hace casi cinco décadas ofrece asistencia telefónica anónima y confidencial para personas que transitan una crisis emocional. Recibe llamadas por Skype (usuario: SOSUNAMIGOANONIMO) y tienen un teléfono de línea: (011) 5263-0583. Funciona de lunes a viernes de 10 a 19 y sábados de 10 a 16.

Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones Lic. Laura Bonaparte: Las personas pueden acercarse personalmente, sin turno previo, lunes de 9 a 19 y de martes a viernes de 8 a 20. La guardia interdisciplinaria está abierta las 24 horas todos los días. La dirección es Combate de los Pozos 2133, CABA. También puede llamarse al 0800-999-0091 para orientación y apoyo en caso de urgencia.

La red de hospitales públicos de CABA cuenta con profesionales preparados en sus guardias. Algunos de ellos son:

●Hospital José T. Borda
●Hospital Fernández
●Hospital Piñero
●Hospital de Clínicas
●Hospital Pirovano
●Hospital Alvear
●Hospital Penna
●Hospital Álvarez

Niñas, niños y adolescentes
Es importante buscar ayuda en los servicios especialmente preparados para darles una respuesta. Algunos de ellos, en el sector público, son:

Salud Mental Infantojuvenil del Hospital de Clínicas "José de San Martín": atienden de lunes a jueves, de 8 a 12. Los padres deben concurrir sin turno previo en el horario de atención para entrevista de preadmisión. La dirección es Av. Córdoba 2351, entrepiso, CABA. Tel.: (011) 5950-8528/8529 .

Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez: la unidad de salud mental brinda asistencia a niños, niñas y adolescentes de hasta 17 años. Orientación, informes y turnos: lunes a viernes, de 11 a 12.30. Tel: (01) 4962-9247/9248 /9280, Int.: 288; saludmentalhnrg@gmail.com

Hospital Carolina Tobar García: Para guardias psiquiátricas, todos los días las 24 horas, teléfonos: 4304-6666/4304-2692. La dirección es Ramón Carrillo 315, CABA. Para el Hospital de día, comunicarse al 4305-6140 (Turno mañana: lunes a viernes de 8 a 13 hs. y turno tarde: lunes a viernes de 12 a 16 hs.)

Hospital Elizalde: es uun hospital general especializado en la atención de niñas, niños y adolescentes. Para solicitar turno comunicarse a los teléfonos: 4363-2100 al 2200/ Guardia: 4300-2115.

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