Digitoperiodismo

En tiempos en que demasiados juegan al oficio mudo, es vital ejercer el oficio del mundo: dar voz a lo que ocurre. El periodismo, siempre importante, se revela hoy como indispensable. Para mirar al mundo desde un punto de vista emancipatorio, hay que distinguir las continuidades, para denunciarlas, y las rupturas, para tratar de ser coherentes. El periodismo, nuestro periodismo, tiene esa encomienda: debe permitir a la nación desafiarse a sí misma, para saber quién es.
Por Rafael Bielsa - Abogado y escritor
Es innegable la avería que intenta infligir el actual titular del Poder Ejecutivo nacional contra la quilla del periodismo. Desde afirmar que el 95 % es sucio ("son delincuentes"), hasta escribir en cuatro días 86 tuits contra la prensa y republicar otros 874 (Martín Rodríguez Yebra, La Nación). Antes de estas furibundas filípicas (06/04/26), el gobierno había impedido el acceso a la sala de periodistas de la Casa Rosada a un grupo acreditado (alguno, como Liliana Franco, a lo largo de más de 30 años), como medida preventiva "hasta esclarecer los hechos", porque los medios para los que trabajan habrían participado en una "guerra híbrida" financiada por la inteligencia rusa. Se dijo que, frente a la campaña de desinformación, era necesario protegerse de la injerencia extranjera.
Como consecuencia de una decisión interna de la Oficina de Comunicación, los profesionales advirtieron que su huella digital había sido inhabilitada en el sistema biométrico de control de acceso, y que personal de Casa Militar y de la Policía Federal verificaba listas en teléfonos celulares para autorizar o denegar el ingreso. Hasta donde se ha podido constatar, los periodistas no circulaban de un lado a otro con chalecos antibalas ni fusiles de asalto.
Vivimos un pasaje en el que las directivas internas de los funcionarios administrativos, y la protección de la seguridad nacional, se propagan como el Tupperware. El año pasado (15/10/25), el Departamento de Defensa norteamericano (Pete Hegseth) perpetró una política revisada de acreditación de prensa, para acceder y desempeñarse en el Pentágono: exigía que los periodistas firmaran un documento en el que reconocían que podían ser considerados "riesgo de seguridad" y perder sus credenciales si, entre otros motivos, publicaban contenido que el Pentágono no había aprobado previamente.
Más de 30 organizaciones, incluyendo The New York Times, Washington Post, NPR, Reuters, AP, CNN, etc., se negaron a rubricar, argumentando que esto equivalía a una restricción a la libertad de prensa y que criminalizaba el periodismo rutinario de fuentes. Los periodistas perdieron automáticamente el acceso y debieron entregar sus credenciales y desalojar sus oficinas (el "Correspondents' Corridor"); aquella tarde, salieron en grupo por decenas. Silvina Heguy cuenta con cohesión este episodio (y otros; "Apenas periodistas", Anfibia).
Las noticias son, en esencia, aquello que alguien, en algún lugar, desea sepultar. En tiempos en que demasiados juegan al oficio mudo, es vital ejercer el oficio del mundo: dar voz a lo que ocurre. El periodismo, siempre importante, se revela hoy como indispensable. Al día siguiente de la liberación de los campos de concentración en 1945, el general Dwight D. Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa, advirtió que era necesario registrar todo, porque llegaría el momento en que algún sinvergüenza diría que cosas semejantes nunca habían sucedido.
Inspirarse no es imitar, ni crear es comparar. Lo digo porque los 40 o 50 periodistas que salieron juntos poco después de las 4 p.m. del 1400 Defense Pentagon (Washington, DC), cargando cajas con sus pertenencias, interpretaban un cliché propio de los hábitos laborales estadounidenses. La combinación entre caja de cartón de desempleo ("cardboard box of unemployment"), más escolta, más salida inmediata es un símbolo cultural. De allí el cortejo pluriétnico y multirítmico. No había atomizados, poliempleados ("slashie") y precarizados, ni personas pasando de la deslegitimación a la estigmatización (la lograda expresión es de Silvia Heguy). En marzo de 2026 un juez federal declaró inconstitucionales partes clave de estas reglas, ordenando restaurar el acceso en varios aspectos; el conflicto continuó con traslados y nuevas disputas.
Nosotros enfrentamos otra realidad y por eso es mejor discutir con franqueza que copiar por pereza. El sistema solar del periodismo argentino está fragmentado (planetas rocosos, exteriores, enanos y otros cuerpos celestes), subempleado, disgregado e inarticulado; en tanto, las fotografías de sus colegas estadounidenses saliendo del Pentágono el 15 de octubre de 2025 revelan otra verdad. Incluso, hay alguna gente que ríe.
La multiplicación de narrativas, la vulnerabilidad de la verificación, la mezcla entre hechos y símbolos, se traducen en una crisis en la que se suceden temporadas de difuminación y negación, de confusión y distorsión de la realidad, todo lo cual deja la verdad como campo de disputa, embalada con ruido y chispas. Es necesario decir las cosas como son, separar lo que pasa de lo que se dice que ha pasado, sin retornar a territorios traumáticos conocidos identificándonos con los que nos dañan. Kafka intuyó que lo más perturbador no es el sistema que te persigue, sino el que te ignora con indiferencia; esto sigue siendo verdad, aquí y en Norteamérica.
La inseguridad laboral, la autogestión forzada, el empobrecimiento económico y la precarización normativa no provienen únicamente de la tirria que el gobierno doméstico manifiesta hacia los periodistas, ni constituyen padecimientos exclusivos de ese sector profesional. La Inteligencia Artificial Generativa no anuncia de manera irrevocable el fin de los buscadores, de los seguidores en redes o de la producción de contenidos.
Poner estas cuestiones en negro sobre blanco, en un contexto de coexistencia con el "digitoperiodismo" y con iniciativas como el "Índice de Honor" (Honor Index, HI) o con plataformas como Objection, exige afines, disciplina, preparación y claridad de propósito. El HI es un ranking de credibilidad de periodistas, creado por Dinesh D'Souza —comentarista y cineasta conservador estadounidense— y desarrollado por un equipo humano con experiencia en investigación y aplicación de la ley. Objection, por su parte, es una aplicación tecnológica basada en inteligencia artificial que evalúa la veracidad del periodismo mediante un "jurado" algorítmico compuesto por modelos de IA de empresas como OpenAI, Anthropic, xAI, Mistral y Google.
El mundo es difícil, pero otras veces también lo fue. En Inglaterra, existió la Ley de la Bandera Roja ("Red Flag Act", formalmente "Locomotive Act", 1865), que obligaba a que alguien caminara delante de un vehículo —locomóviles a vapor que empezaban a circular por caminos públicos—, con una bandera roja para advertir a los peatones que corrían peligro inmediato. ¿Una norma profética?
Un país con nuestras carencias se inclina por asignar culpas a otros, figurarse una posibilidad personal inexistente y recordar cómo imagina que fue. Hay culpables, desde ya, hay posibilidades, y hay logros; solo que son otros. El intento maquinal de reproducir heridas emocionales no elaboradas conduce a la compulsión a la repetición, ello a procesos de adquisición de hábitos, a la insensibilización, y todo a la erosión de los valores fundamentales de la moral humana. Sin notarlo se diluye nuestra identidad como sociedad, adormecemos a las defensas interiores frente a la pulsión de muerte y sojuzgamos lo que queda de nuestro sistema inmunológico nacional. Son demasiadas las cosas en juego como para que —por su valía— el periodismo se desarraigue; está también en sus manos enfocar para siempre el modo como recordaremos este período, que es un modo de prevenirse del futuro.
Para encontrar a los culpables, concebir un futuro y reconocer nuestro pasado hacen falta tiempo y tino; nunca hay que cansarse de comprender demasiado. Eric Calcagno alerta sobre el retroceso político que conlleva la haraganería intelectual y el deterioro cultural, lo que al final conduce a adoptar los criterios de análisis del antagonista (y, adicionalmente, recomienda un valioso texto, la declaración de líderes de opinión palestinos y árabes, incluyendo a Ghassan Abu Sittah, Sbeih Sbeih, Wissam Al-Faqaawi, Salah Hammouri y otros, de marzo de 2026).
El lema podría ser «divide y te arrepentirás». Hay demasiada gente manchada de abusos tratando de enfrentarnos con ideas viejas, aprovechándose de la fatiga de los que sufren y abusando de lo ubicua que es la obsolescencia.
Entre el domingo 12 de abril y el lunes 13, Donald Trump hizo de las suyas. Primero publicó en Truth Social (noche / madrugada) un largo mensaje referido al papa León XIV; lo calificó de "débil" ("weak on crime") y "terrible en política exterior". Aproximadamente 40 minutos más tarde, aún el domingo por la noche, subió una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparecía representado como una figura similar a Jesucristo. El lunes 13, a primeras horas de la mañana, el hallazgo había generado una fuerte polémica y revulsión, incluso entre aliados de Trump, que lo consideraron blasfemo o de mal gusto. Durante el día borró la imagen. Dijo que lo mostraba como un médico curando gente (y no como Jesucristo), relacionándola vagamente con la Cruz Roja o una escena de curación. Por no disculparse, interpretó la túnica, el manto con flecos y el cinto de Judea durante el siglo I d.C., como una bata blanca de hospital. Nosotros también tuvimos un activo: nuestro Gran Valor del Río de la Plata profirió, hace unos años atrás, que el Papa Francisco era el "representante del maligno en la Tierra, ocupando el trono de la casa de Dios". ¡Qué tanto!
¿Cuánto de lo que padecemos en la actualidad es tributario de antecedentes no saldados del ejercicio de terror estatal instituido en 1976?, se pregunta Jorge Elbaum. Para mirar al mundo desde un punto de vista emancipatorio, hay que distinguir las continuidades, para denunciarlas, y las rupturas, para tratar de ser coherentes. El periodismo, nuestro periodismo, tiene esa encomienda: debe permitir a la nación desafiarse a sí misma, para saber quién es.
Fuente:
https://lateclaenerevista.com/digitoperiodismo-por-rafael-bielsa/
