El Gobierno de la Ciudad confirmó que Zivals será demolida

Desde enero de 2027, Buenos Aires perdería un espacio de notable valor cultural y simbólico. Las iniciativas para salvarla, las alternativas que proponen sus dueños y la palabra de Martín Ron, el artista que creó el icónico mural de Charly García: "hoy forma parte de la identidad de esa esquina y mucha gente lo siente propio".
La tradicional disquería y librería Zivals se encuentra en peligro, está a punto de ser expropiada. El ministro de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad de Buenos Aires, Pablo Bereciartua, confirmó la demolición del local para enero 2027. De esa forma, la ciudad pierde más de medio siglo de historia, encuentros, música, libros, en definitiva: cultura.
Para resistir la amenaza de que el local de Corrientes y Callao sea demolido por la construcción de una estación de la futura línea F del subte, Fernando Laviz, pilar de la familia Zivals, pide que la ciudadanía firme la petición en Change.ord/SalvemosZivals y afirma que "La solución es sencilla: correr 20 metros el acceso proyectado a la estación, lo que permitiría preservarlo sin expropiar a nadie y sin modificar el trazado de la línea ni alterar el proyecto general. Las alternativas existen y garantizan la obra pública y, al mismo tiempo, preservan un espacio cultural con 55 años de historia."
Desde Zivals, en una Carta Abierta a la Ciudad, dicen que "en estos días, miles de personas se hicieron eco de lo que está en juego, gracias a la conversación pública que se abrió. No estamos frente a una obra pública que necesita a Zivals para poder hacerse. Estamos frente a una que eligió hacerse sobre Zivals, teniendo alternativas más económicas, más funcionales y sin costos culturales".
"Zivals NO está en contra del subte", solo pide ser escuchado. Las alternativas fueron presentadas al Ministerio de Movilidad e Infraestructura, pero hasta el momento no recibieron respuesta.
La continuidad del sitio cultural está en peligro por su eventual expropiación, lo que implicaría un costo importante para los habitantes de la ciudad de Buenos Aires: la despedida de un ámbito donde se convocan abrazos, escucha, lecturas, rituales que identifican el estilo de la porteñidad.
La obra implicaría, además, la desaparición del mural en homenaje a Charly García, realizado por Martín Ron, que llevó 18 meses de trabajo. Desde que fue realizado se ha convertido en un destino de peregrinaje donde los visitantes sacan fotos y videos que luego se viralizan por el mundo, como un símbolo emblemático de la identidad argentina. "Es llamativo, Zivals está en las guías turísticas de todo el mundo y hoy pretenden hacerlo desaparecer de un plumazo, cuando es algo completamente evitable".
Recientemente, tanto Zivals como el mural recibieron la Declaración de sitio de interés de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, otorgado por la legislatura porteña, la misma que hoy tendrá la última palabra sobre si Zivals desaparece definitivamente de la esquina más icónica de la ciudad.
"El ministro afirma que estas estaciones de subte son las que se usan en Europa. ¿Entonces por copiar un modelo de estación de Londres, se pretende avasallar el patrimonio cultural porteño? Esto en Europa no pasaría. Ellos saben resguardar estos espacios culturales" afirma Laviz.
Zivals nació en un pequeño local familiar, en marzo de 1971 y luego se fue expandiendo. Cuenta Laviz, su propietario, que "fue un negocio bendecido desde el primer día, porque sobrevivió a los cambios de soportes tecnológicos y a cuanta crisis económica surgió: Rodrigazo, corralito, hiperinflación, caída del consumo, crisis del mercado discográfico, piratería, streaming, digitalización. En fin, resistió todo y fue, además, la primera disquería que vendió un disco de Los Redonditos de Ricota. Acá venían la Negra Poly, Sky y su equipo los sábados a la tarde a traernos Gulp y Oktubre, antes de que se editaran oficialmente. Lamentablemente no nos quedamos con esas primeras ediciones".
Hoy el peligro es que Zivals deje de existir, "con lo que tres generaciones de porteños y de turistas del interior y del exterior se quedarían sin un lugar de encuentro, sin este reservorio de recuerdos. Acá vino a comprar un pibe a los 17 años, en los 70, y hoy su nieto compra los vinilos de regalo para el cumpleaños del abuelo. Ese es el hilo conductor que tenemos que defender, tema que está en manos de la legislatura. En apariencia, el Poder Ejecutivo no tiene ganas de rever la medida. Si prospera, si el poder legislativo vota por la expropiación veremos qué hacemos".
"No estamos defendiendo una tienda o una librería, que podemos abrir en cualquier lugar y seguramente dos, con la indemnización que nos corresponde", señala Laviz, "no es esa la idea sino preservar el contenido simbólico del espacio patrimonial que le pertenece a todo el país. No se justifica que desaparezca Zivals por una estación de subte que se puede emplazar perfectamente en otro lugar. Acá nomás, a cuarenta metros, hay otra opción, proyectos anteriores que prevén una estación en la calle Tucumán. La medida es desmedida, descabellada, parte de un error. El Ministerio de Movilidad e Infraestructura no evaluó lo que significa cargarse a Zivals. Todos los representantes de la cultura firmaron la petición y se han acercado con palabras de afecto y apoyo.
Por su parte, Ron recuerda que el mural de Charly surgió a partir de una invitación de Zivals para celebrar los 55 años. "La idea de homenajearlo apareció naturalmente, porque representa muchísimo para nuestra cultura. Además, Charly aprobó personalmente la propuesta, lo que para mí fue muy especial".
Lo que pasó después superó cualquier expectativa. "La gente se apropió del mural, lo convirtió en un punto de encuentro y hoy se acerca a sacarse fotos o simplemente a verlo. Es muy lindo que una obra pueda generar ese vínculo con la ciudad. El riesgo de que desparezca me genera tristeza y preocupación. El mural dejó de ser solamente una pintura mía: hoy forma parte de la identidad de esa esquina y mucha gente lo siente propio".
Es importante pensar en el legado de Zivals, un lugar que forma parte de la historia cultural de Buenos Aires y que acompañó a generaciones en su vínculo con la música y con la literatura. "Conservar estos espacios es también preservar una parte de nuestra identidad. Antes de que desaparezca, vale la pena preguntarnos qué representa para la ciudad. Cuando pintás en el espacio público, la obra deja de estar bajo tu control. La gente se la apropia, la interpreta y le da nuevos significados. Esa es una de las cosas más interesantes de trabajar en la calle. La condición efímera siempre está presente: las paredes cambian, la ciudad se transforma y las obras pueden desaparecer. Uno lo entiende, pero también creo que, cuando una pintura genera un vínculo tan fuerte con la comunidad, vale la pena preguntarse qué queremos conservar. La duración de una obra no se mide solamente en años, sino también en la huella que deja".
Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/2026/10/16/el-gobierno-de-la-ciudad-confirmo-que-zivals-sera-demolida/
