“El Papa quiso saber cómo estaban las cosas por medio de referentes de barrios populares y no de un gobierno”

02.09.2026
Luis Suárez, presidente de la Fundación Vida Nueva, advierte que los jóvenes perdieron la visión de futuro Archivo -
Luis Suárez, presidente de la Fundación Vida Nueva, advierte que los jóvenes perdieron la visión de futuro Archivo -

El dirigente lomense cuenta el trabajo que acercaron a la Santa Sede sobre el escenario de las adicciones en Argentina. Asegura que la visita del Santo Padre "no fortalecerá" al gobierno de Javier Milei. Las citas a Francisco y el pedido por una Iglesia que abrace a todos.

"Nos dijo que todo lo que hagamos debe estar dirigido al cuidado y a fortalecer la comunidad que, traducido, es lo que nos decía Francisco cuando hablaba de la comunidad organizada", cuenta Luis Suárez sobre su encuentro con el Papa León XIV. El presidente de la Fundación Vida Nueva, que trabaja con pibas y pibes con consumos problemáticos en el conurbano, charla con Buenos Aires/12 de su visita al Vaticano, del manual de trabajo en adicciones que le entregaron al Sumo Pontífice y su mirada respecto a la visita de León a principios de noviembre.

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Suárez habla desde su casa cerca del Cementerio de Lomas de Zamora, a menos de 48 horas de aterrizar tras su paso por Roma. Señala que, entre los cientos de detalles y momentos que quedaron impresos por siempre en su memoria, hay una convocatoria que hizo el Papa que le pareció troncal en este presente y de cara al futuro: "Que la Iglesia sea familia de todas las personas que quedan al margen del camino".

No fue solo. Fue parte de una comitiva de más de treinta representantes que día a día se ocupan de construir otro futuro para los jóvenes presos de la droga. Todos, con algún vínculo institucional con la Iglesia Católica. En el caso de Suárez, fue la voz de los Hogares de Cristo argentinos, ya que Vida Nueva integra esta red territorial. "Quiso saber cómo estaba el tema de las adicciones por medio de referentes de barrios populares y no por representantes de un gobierno, dado que ya se viene su visita a Argentina", cuenta.

Y es que Suárez, junto con dirigentes de todos los continentes, puntualmente, de Paraguay, Chile y Brasil por el lado latinoamericano, trabajaron durante tres días en Roma antes de llegar a la audiencia. Allí, no sólo elaboraron un documento que retrata el escenario mundial, en paralelo pulieron una idea que llevó Suárez junto al padre Carlos 'Charly' Olivero. Se trata de un manual que recopila reflexiones de cómo la Iglesia debe abordar el problema de adicciones. Explica que no es una guía, sino que es un documento abierto que se actualiza cada cuatro meses y en el que todos pueden ingresar contenido.

Sostiene que la visita de León XIV entre el 8 y el 11 de noviembre "no fortalecerá al gobierno nacional". "El Papa viene a reafirmar todo lo anuncia García Cuerva (NdeR: Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires), como el último discurso que dio en San Cayetano, ya después habrá que ver qué hace el gobierno frente a esto", señala Suárez.

También, dice, el paso del sumo pontífice por Argentina debe traer "frescura y luz" a la Iglesia Católica en momentos "oscuros y de confusión". "Tengo la expectativa de que nos traiga unidad como pueblo de Dios para seguir creciendo", apunta.

"El sufrimiento y la esperanza no tienen fronteras"

Suárez trabaja con chicos envueltos en consumos problemáticos desde hace cuarenta años. La Fundación Vida Nueva cuenta con cinco sedes y brinda asistencia a más de 120 pibas y pibes en Lomas de Zamora, Banfield, Glew y Ezeiza. Cuenta que, los últimos meses sabían que el viaje estaba al caer, pero faltaba la fecha. Finalmente, llegó a Roma la semana pasada y el diálogo con León XIV fue el 27 de agosto por la mañana.

Quien lo guió con el protocolo de cómo sería la audiencia fue Emilce Cuda, teóloga argentina nombrada por Francisco al frente de la Secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) en el Vaticano y que León mantuvo. "Ahí uno se pone más nervioso", recuerda Suárez. A las 10 de la mañana ingresaron, pasaron frente a la Guardia Suiza, acató la orden de llevar una pequeña bolsa con objetos para bendecir, donde pudo guardar una remera de los "misioneros", como define a los jóvenes que integran la Fundación.

León entró y, cuenta Suárez, se le puso "la mente en blanco". Los saludó, dio un discurso durante veinte minutos, y luego recibió el saludo de uno por uno. En ese momento, Suárez fue con la remera de la Fundación Vida Nueva y el Papa no sólo aceptó sacarse una foto con el emblema de la organización lomense, también la bendijo junto a la Fundación. "Es una fuente de gracia, y un reconocimiento muy grande", subraya.

A lo largo de su exposición, el Papa dio la bienvenida "a los hermanos de los centros de acompañamiento, prevención, recuperación e integración para jóvenes basados en la fe, que llegan desde Asia, África, Europa y América, que con su presencia nos recuerdan que el sufrimiento y la esperanza no tienen fronteras".

"Las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado", dijo León. Y remarcó que el sufrimiento de los jóvenes reclama respuestas integrales, como la "prevención comunitaria, atención científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano". "Nuestra contribución tiene que ir dirigida al cuidado, la presencia y la reconstrucción del tejido comunitario", indicó, tal como se puede leer en el sitio web del Vaticano.

Habló de que cuatro puentes "convergen" en el encuentro en la Santa Sede. El primero, sostuvo, es entre la Iglesia y los organismos internacionales que permiten tejer una red a nivel mundial. El segundo, entre la ciencia y la fe, porque "la Iglesia no interviene en la problemática de las drogas con la pretensión de competir u ocupar el lugar de las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública; sino que procura iluminarla desde el Evangelio con una comprensión integral de la persona humana".

El tercero, detalló, es dentro de la Iglesia por todos los continentes. Y, el cuarto, "es ecuménico", entre la Iglesia católica y las otras comunidades eclesiales. Ante todo, señaló que "no hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia". De ahí que convocó a que la Iglesia sea la familia que abrace quienes se quedan en el camino.

Esa misión, aseguró León, está presente en la palabra de San Juan Pablo II, que pidió hacer de la Iglesia "la casa y la escuela de la comunión". "Y el Papa Francisco nos recordó que Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás", recordó. "Aquí queda expresado el núcleo de la misión que ustedes llevan adelante: que la Iglesia sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren", cerró.

Escuchar los barrios

La llegada de Suárez a Roma, vinculada a su tarea de décadas en el conurbano bonaerense, estuvo anclada en una idea impulsada por el padre Carlos 'Charly' Olivero, cura villero, que gestó la iniciativa de construir un manual que recopile experiencias, relatos, reflexiones y acciones desde distintas aristas de la Iglesia sobre cómo abordar los consumos problemáticos.

Este manual llegó a Roma días antes de la audiencia. Suárez participó de una comisión que aglutinó a los referentes latinoamericanos convocados por la Santa Sede y allí, no sólo abrió la chance de que se sumen a su proyecto, sino que también participó de un documento que llegó a manos de León que resumió los "diálogos en el espíritu" a lo largo de tres días. Esta modalidad, cuenta Suárez, consiste en hacer cuatro preguntas y cada dirigente responde lo que le parece. Luego, en una siguiente ronda de exposiciones, cada uno relata lo que más "le llegó" de lo dicho por los otros. Finalmente, se elaboran conclusiones abiertas entre todos.

"Es una manera de conversar con el Papa de manera escrita, porque no hay tiempo para hablar, entonces acercamos lo que vemos, como el reclutamiento de jóvenes, para que se tome dimensión", señala el referente lomense.

Esta convocatoria fue posible, subraya Suárez, gracias a la labor de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones (PLAPA) del CELAM, la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA. Por eso el Papa habló de redes internacionales que se unían en esta tarea.

"Esta es la realidad de la Iglesia, porque si hay alguien roto es porque algo lo rompió, esa es la línea que viene conociendo León, una línea que no se la va a contar el gobierno, se lo contamos nosotros", resumió Suárez.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/09/01/el-papa-quiso-saber-como-estaban-las-cosas-por-medio-de-referentes-de-barrios-populares-y-no-de-un-gobierno/

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