“Está en riesgo la continuidad de nuestro querido Instituto Balseiro”

05.01.2026
Rolando Granada, doctor en Física del Instituto Balseiro (CNEA)
Rolando Granada, doctor en Física del Instituto Balseiro (CNEA)

Con los salarios por el piso, tanto los jóvenes graduados como los docentes de trayectoria se van al privado o al exterior. Un ejemplo de cómo avanza el cientificidio durante la gestión libertaria.

Desde la asunción de Javier Milei, referentes del Instituto Balseiro (IB) denuncian una situación inédita: por el ajuste libertario y a su arbitraria política de "déficit cero", cada vez hay menos profesores y menos estudiantes. Los profesores se marchan en busca de salarios que les permitan sobrevivir, mientras que los alumnos, pronto y en plena formación, son tentados por el sector privado o desde el exterior con la promesa de ganar siete u ocho veces más de lo que podrían obtener en suelo doméstico. De manera reciente, desde el Colegio de Profesores Permanentes del IB emitieron un comunicado que refleja la situación crítica que afronta la institución y la necesidad de "medidas urgentes". "Está en riesgo la continuidad de nuestro querido Instituto", advierten. Para colmo, con la sanción del presupuesto y especialmente del artículo 30 que deroga los ejes fundamentales de la Ley de financiamiento científico –que implicaba el crecimiento plurianual de las inversiones hasta conquistar el 1 por ciento del PBI– se materializa el cientificidio.

Rolando Granada, doctor en Física del Instituto Balseiro y profesor allí durante casi 50 años, señala a Página/12: "Se puede pensar al Instituto como una caja de resonancia de todo lo que está sucediendo en el sector nuclear argentino, y de todo el sistema científico, tecnológico y universitario nacional". Y continúa: "Los salarios son vergonzosos. Ello hace que nuestra gente joven no tenga incentivo alguno para quedarse. No hay expectativa de hacer cosas para el país. Estamos en una pendiente que proyecta un horizonte no deseado; estamos muy tristes. No hay motivación alguna en los pibes y todo hace que la situación sea abrumadora. Nunca imaginé que esto sucedería ahora, en pleno siglo XXI, justo en una época en que el conocimiento es esencial para el crecimiento de los países".

En 2026, apoyar a la ciencia y a la tecnología es central para el crecimiento de la enorme mayoría de los países, sin distinción de ideología. Sin embargo, no ocurre de igual manera con Argentina, donde el elenco libertario desfinancia la cadena de producción de conocimientos: desplaza al borde del abismo a las escuelas técnicas, a las universidades y a la investigación.

Karen Hallberg, egresada y profesora del Instituto Balseiro, apunta en la misma línea que Granada: "Junto a colegas estamos tratando de hacer una llamada de atención para que la situación se revierta antes de que sea demasiado tarde. Es muy fácil destruir lo logrado en educación pública, y al mismo tiempo es muy difícil rearmarlo luego".

Luego, la investigadora del Conicet y actual Secretaria General de las Conferencias Pugwash para Ciencia y Asuntos Mundiales (espacio de debate en torno al desarme nuclear), comenta: "En estos tiempos en que la tecnología es casi todo, no nos vamos a poder desarrollar como país sin apostar a la ciencia".

En concreto, si no hay fondos, se resquebraja la formación. "Nuestros sueldos como profesores han disminuido casi un 40 por ciento desde principios del año pasado. Los jóvenes están en riesgo, porque se van y ya no regresan. Hay una actitud de desgano: los entrenamos para que aporten al país y al país no le interesa ningún aporte que venga de la ciencia. Apostamos a un futuro que no sabemos cuándo llegará para ellos", remata Hallberg.

Sin recambio de profes

En 2025 el Balseiro cumplió ni más ni menos que siete décadas de trabajo. De gestión compartida entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica, representa la mejor formación en materia de ingenierías (nuclear, mecánica y telecomunicaciones), física, medicina nuclear y radioterapia. Como resultado, cada año el IB brinda al país recursos humanos calificados que aportan valor agregado y que serían la envidia de cualquier país del mundo.

Pero como ha quedado demostrado desde el 10 de diciembre de 2023, este gobierno marcha a contramano del planeta. Para comprender la dinámica que denuncia el Instituto Balseiro, el Colegio de Profesores Permanentes difundió un documento que describe el problema. Cada año el IB forma aproximadamente 60 egresados de grado, 20 de especializaciones, 30 de maestrías y 20 de doctorados. Una fracción significativa de estudiantes de maestría y doctorado se desempeña en el Instituto como Ayudante de Primera o Jefe de Trabajos Prácticos. En el texto, se lee: "En el momento actual el IB ha llegado a una situación crítica por la pérdida de docentes altamente capacitados, quienes se ven obligados a buscar otros horizontes, a causa de los muy bajos salarios que reciben como investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica o del Conicet con lugar de trabajo en el Centro Atómico Bariloche".

Los motivos que explican esta falta de profesores se debe a los salarios no competitivos "que resultan insuficientes para cubrir alquiler, manutención familiar o servicios básicos––; jubilaciones anticipadas motivadas por la incertidumbre respecto de cambios normativos; limitaciones institucionales para extender la actividad docente y restricciones presupuestarias".

Granada lo cuenta de este modo: "Los jóvenes se nos van, de la misma manera que los profesores que, con 15 o 20 años de experiencia en la docencia de ingeniería o física nuclear, toman la misma decisión. Se van al sector privado, o bien, viajan al extranjero. Aparecen áreas de vacancia en las diferentes cátedras, por lo que mantener la excelencia se vuelve algo muy complicado". De hecho, como plan de contingencia, Granada junto a otros docentes jubilados manifestaron que podrían volver a la actividad para cubrir la falta actual de profesores.

Para tener referencia, un graduado del Balseiro puede tener una beca con la que gana 1.700.000 pesos. "A una pareja de científicos jóvenes, con un hijo y armando una familia, le cuesta horrores subsistir en estas condiciones", advierte Granada y luego se coloca a él mismo como ejemplo. "Mi sueldo de bolsillo es de 2.770.000 pesos. Cumplo 50 años en la planta permanente de la Comisión de Energía Atómica. Soy investigador superior, tengo el rango más alto, el mejor escalafón, la mayor antigüedad imaginable. Además enseñé 48 años en el Balseiro". Alguien en su misma situación, pero empleado en el privado o en un país vecino gana, en promedio, 10 mil dólares mensuales.

Según el comunicado del Colegio de Profesores, "si bien son varias las dificultades que aquejan al sistema científico-tecnológico que sustenta al IB, el creciente deterioro salarial que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia, está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente, que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años".

En un pasado no tan lejano

Como Granada señalaba, el Balseiro puede funcionar como caja de resonancia, como prisma a través del cual se puede observar la situación del sistema científico y tecnológico en su conjunto. De aquí que comprender el presente del IB es tratar de entender lo que pasa en el sector nuclear. En diciembre de 2024, el entonces asesor Demian Reidel presentó el nuevo Plan Nuclear Argentino y comunicó la eliminación del que se estaba desarrollando desde 2006. "Este nuevo Plan, sin embargo, nunca fue explícito ni se puso en marcha; tan solo fueron trascendidos periodísticos y nada más. La Comisión Nacional de Energía Atómica perdió sus prioridades, que esencialmente se vinculan con desarrollar tecnología nuclear. El proyecto de reactor Carem se suspendió, aunque el prototipo estaba muy avanzado", explica Granada.

En el pasado, cuando la ciencia intentaba consolidarse como política de Estado y la brecha salarial entre lo que pagaba Argentina y lo que destinaban los países vecinos no era tan marcada, los recursos humanos formados por el Balseiro fueron fundamentales en la creación de empresas tecnológicas como Invap, NA-SA y sus centrales nucleares de potencia, la Fábrica de Aleaciones Especiales (FAE), la Fábrica de Combustibles Nucleares Argentinos, la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), la Planta Industrial de Agua Pesada, así como los Centros de Medicina Nuclear y Radioterapia.

En las aulas del Balseiro se formaron Granada y Hallberg, así como también Juan Martín Maldacena, Conrado Varotto y Fabiana Gennari, entre otros. Hallberg lo cuenta así: "El Instituto tiene una particularidad y es que tratamos de mantener una educación de excelencia y del más alto nivel posible. Se seleccionan pocos estudiantes para las cuatro carreras de grado, especializaciones, maestrías y doctorados. Existe una alta proporción de docentes y alumnos, para tener una educación personalizada. Los profesionales se forman para ser innovadores, pensar diferente y aportar al país. Son características muy reconocidas a nivel internacional. De hecho, viajo un montón y nos siguen viendo como una referencia mundial a los científicos argentinos".

Así está el Balseiro: forma a los mejores profesionales para aportar al país, pero al país no le interesan estos profesionales. ¿Por qué le interesaría si además del cientificidio avanza el industricidio?

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/01/03/esta-en-riesgo-la-continuidad-de-nuestro-querido-instituto-balseiro/