Indiferencia y ajuste: uno de cada tres mamógrafos funciona mal en el país

En medio del ajuste de Milei y de la eliminación del Instituto Nacional del Cáncer, la red pública de mamógrafos enfrenta importantes dificultades de acceso: de los 404 equipos disponibles, uno de cada tres está fuera de servicio o presenta limitaciones operativas. El "mapa mamográfico" para que cualquier mujer sepa dónde está el mamógrafo más cercano a su domicilio.
Por AGUSTINA ARREDONDO
La revelación de la influencer Caro Trippar sobre su diagnóstico tardío de cáncer de mama renovó el debate sobre la naturalización de síntomas asociados a la enfermedad por la comunidad médica durante el embarazo. Ahora, nuevos datos revelan que el acceso a la salud mamaria es aún más engorroso de lo que se supone para todas las mujeres, sean gestantes o no. Superado el obstáculo de la desinformación, las personas que requieren acceso oportuno al diagnóstico y al tratamiento tienen que sortear otra barrera: en el país existen actualmente en el sector público 404 mamógrafos, pero uno de cada tres de ellos está roto o tiene algún tipo de limitación operativa. En tanto que otros 1.094 operan exclusivamente con obras sociales y prepagas, según reveló el informe "Mamografía, información, red y acceso".
Incluso entre los equipos que funcionan, la capacidad de atención está lejos de ser la esperada. De acuerdo a los especialistas, cada equipo debería realizar por mes al menos 164 diagnósticos, pero ese número es una mera utopía médica en el país. De acuerdo al relevamiento federal de Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surco, más del 50% de los equipos realiza menos de 100 mamografías por mes y el 42% de los equipos funciona menos de 6 hs.
"Este patrón sugiere que los problemas técnicos no son marginales ni aislados, sino que constituyen un problema de escala nacional, que afecta a jurisdicciones con distintas características territoriales y organizativas", indicó el estudio respecto a la capacidad operativa de los equipos en el sector público. Consultado por este medio, desde el Ministerio de Salud de la Nación se limitaron a decir que "no tienen esos datos" pormenorizados para poder contrastarlos con información oficial.
El "mapa mamográfico" se propone ser un insumo clave para el análisis de brechas, la planificación de políticas y la toma de decisiones orientadas a la equidad. Es de consulta pública y cuenta además con la validación de 23 de las 24 provincias (Córdoba no participó en la difusión de datos). Es interactivo y georeferenciado, por lo cual cualquier mujer que necesita saber dónde está el mamógrafo más cercano a su domicilio con un click, ya sea en el sector público o privado, podrá acceder a la información.
"No es solo un ejercicio intelectual", aseguró durante la presentación Alejandra Sanchez Cabezas, Directora de Surcos, quien también pidió un Estado que impulse políticas públicas junto a la sociedad civil porque el estudio "abre la posibilidad de tomar decisiones concretas: otorgar nuevos turnos donde hay capacidad ociosa, reparar donde hay equipos detenidos, conectar donde la infraestructura ya existe".
Barreras de acceso y un Instituto Nacional del Cáncer degradado
El informe habló lisa y llanamente de "barreras de acceso" porque detectó que aún con presencia de equipamiento, la disponibilidad relativa resulta limitada en relación con el tamaño de la población que potencialmente requiere estudios, en un país que registra una de las tasas de prevalencia y mortalidad más altas de América Latina, ubicándose tercera en la región en cantidad de casos (Según datos del Instituto Nacional del Cáncer).
El Instituto Nacional del Cáncer fue justamente uno de los organismos alcanzados por la motosierra durante el gobierno de Javier Milei, porque en octubre de 2025, mediante el Decreto 741/2025, el Instituto Nacional del Cáncer fue reconfigurado dentro de la estructura del Ministerio de Salud, pasando a funcionar como Dirección Nacional del Cáncer. "El Ministerio de Salud ha tomado la decisión de absorber el Instituto Nacional del Cáncer (INC) para eliminar duplicidad de tareas, tener un mayor control de las acciones y cumplir con sus funciones de una manera más eficiente, manteniendo y garantizando programas, acceso a medicamentos y tratamientos", comunicó en marzo el Ministerio de Salud.
Esta decisión implicó una pérdida de autonomía institucional que, según advierte MIRA, puede tener consecuencias sobre la capacidad del organismo para definir y priorizar políticas contra el cáncer. "Este cambio significó una disminución en la jerarquía institucional al perder el estatus de organismo descentralizado, lo que puede afectar su capacidad de rectoría y priorización dentro de la estructura ministerial", destacaron.
Funcionarios de todas las provincias, menos Córdoba, y de la Ciudad de Buenos Aires alimentaron este mapa para caracterizar condiciones institucionales y organizativas que habilitan —o limitan— la implementación efectiva de políticas y la ampliación de coberturas efectivas en el país. Jonatan Konfino, Subsecretario de Políticas de Cuidados en Salud de la Provincia de Buenos Aires, aseguró que hay que hacer "esfuerzos enormes" en esta área, sobre todo, ante "la ausencia del Estado nacional en materia de salud".
En diálogo con El Destape, el funcionario destacó que el menor poder adquisitivo de la población por la crisis económica dificulta el acceso a una alimentación adecuada y a otros cuidados básicos, lo que se traduce en personas que llegan a las guardias en peores condiciones. "Entre un 30 y 40% de los pacientes llegan por descompensaciones de enfermedades controlables, pero no acceden a la medicación", señaló. A esta situación se suma la presión creciente sobre los hospitales públicos. Konfino explicó que el sistema privado también atraviesa dificultades económicas y que los aportes de los trabajadores quedaron por debajo de los costos necesarios para garantizar las prestaciones, lo que genera una mayor demanda sobre el sector público.

Puntos clave del acceso a la salud mamaria en el país
De acuerdo al informe, existe un marco normativo robusto en lo que respecta a las jurisdicciones: 20 de 24 provincias de Argentina adhirieron a las leyes nacionales de cáncer de mama (leyes 26.606 y 26.872); y 18 tienen programas de cáncer de mama creados por ley o decreto. Hay un reconocimiento de la problemática y un andamiaje institucional construído para dar respuesta al cáncer de mama.
- El análisis de los mamógrafos relevados muestra un panorama preocupante en materia de mantenimiento. La lógica que impera es la de realizar mantenimiento "sólo cuando el aparato se rompe" (46%), con lo cual resulta más difícil anticipar desperfectos y esto puede además generar interrupciones prolongadas en la capacidad de diagnóstico. En contraste, el 37% de las instituciones —138— realiza controles anuales, mientras que otro 2% los efectúa cada dos años, siguiendo estándares orientados a garantizar tanto el funcionamiento como la calibración de la dosis de radiación y la calidad de las imágenes. Un dato que genera alerta es el 15% (56 unidades asistenciales) que declara no haber realizado mantenimientos nunca o no haberlo hecho por "no haber tenido problemas".
- El 66% de los centros públicos cuenta con historia clínica informatizada y prácticamente la mitad tiene sus registros conectados con el resto de la red provincial, lo que permite consultar antecedentes sin importar en qué hospital se atienda la paciente.
- El 50% de los establecimientos está incorporado al SITAM (Sistema de Información de Tamizaje). Provincias como La Pampa, La Rioja, San Juan, Jujuy y Chubut alcanzan el 100% de sus centros relevados registrando en el sistema, lo que garantiza que cada estudio pueda ser seguido a nivel nacional. El 50% de los establecimientos está incorporado al SITAM (Sistema de Información de Tamizaje). Provincias como La Pampa, La Rioja, San Juan, Jujuy y Chubut alcanzan el 100% de sus centros relevados registrando en el sistema, lo que garantiza que cada estudio pueda ser seguido a nivel nacional.
