Inteligencia Artificial y democracia: por qué las ciencias sociales deben disputar la conversación tecnológica

03.04.2026

Mientras la IA se propone como un nuevo ordenador social, sus impactos desbordan la esfera técnica con múltiples efectos políticos y amenazas concretas para la vida democrática. En este contexto, la nueva Diplomatura en Inteligencia Artificial y Sociedad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA busca formar actores capaces de intervenir críticamente en esa conversación hoy dominada por las grandes corporaciones.


Por Luis Lozano - Dr. en Derechos Humanos, docente e investigador, Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA). Co-coordinador de la Diplomatura en Inteligencia Artificial y Sociedad

En pocos años, la IA —en especial los grandes modelos de lenguaje— pasó de ser un experimento de laboratorio a constituirse como una infraestructura ubicua para editar, investigar, traducir, jerarquizar y hacer circular informaciones en todo el planeta, incluyendo países periféricos. Se la celebra por su capacidad para aumentar la productividad, optimizar procesos, personalizar contenidos y habilitar nuevas narrativas; al mismo tiempo, se le teme por su potencial para precarizar el trabajo, erosionar habilidades profesionales y debilitar el pensamiento crítico. Esa tensión atraviesa hoy la experiencia cotidiana de trabajadores y trabajadoras que, en la práctica, ya se desempeñan cotidianamente con sistemas automatizados.

Al mismo tiempo, la IA se apoya en infraestructuras profundamente desiguales. Los grandes modelos están entrenados con volúmenes de datos gigantescos, obtenidos muchas veces sin autorización ni reconocimiento de derechos de propiedad intelectual a quienes los crearon. Las brechas idiomáticas y los sesgos de entrenamiento tienden a privilegiar fuentes, lenguajes y perspectivas del Norte global, reproduciendo lógicas de invisibilización que en América Latina conocemos bien: agendas locales subordinadas, actores sociales marginalizados, conflictos que sólo se vuelven noticia cuando irrumpen en la agenda internacional. En lugar de democratizar el espacio público, la automatización acrítica corre el riesgo de reforzar desigualdades preexistentes.

En este escenario resulta imprescindible reponer la mirada de las ciencias sociales en el debate sobre IA. Hablar de algoritmos sin hablar de poder, trabajo o disputa de sentidos equivale a aceptar como naturales las reglas que hoy definen qué circula y qué no en el espacio público. La IA no es un simple conjunto de herramientas que optimizan procesos: es una metatecnología que reorganiza relaciones sociales y económicas, redefine las políticas de la información y reconfigura los modos de habitar lo público. No se trata sólo de medir cuántos puestos de trabajo puede reemplazar la automatización, sino de preguntarnos quién define los estándares de uso responsable, qué modelos de regulación se disputan y cómo se negocian, en las prácticas concretas, las fronteras entre automatización y trabajo humano, entre eficiencia y precarización, entre innovación y concentración de poder informacional.

A partir de este enfoque, desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, impulsamos la Diplomatura en "Inteligencia Artificial y Sociedad: fundamentos, desafíos y horizontes teórico‑prácticos". La propuesta apunta a aportar herramientas para funcionarios públicos, periodistas, docentes, trabajadores de la cultura y activistas que necesitan comprender el fenómeno en toda su densidad. Organizada en seis módulos, la diplomatura aborda la historia y teoría de la IA, el sistema DAP (Datos, Algoritmos, Plataformas), los impactos sobre educación y trabajo, la geopolítica de los modelos y los marcos regulatorios emergentes.

Uno de sus núcleos está dedicado específicamente al campo de la información. Allí trabajamos sobre la disputa entre las grandes plataformas por los datos personales, la personalización algorítmica de contenidos, el rol de la IA en la generación de burbujas informativas, el uso de avatares y voces sintéticas y la ambivalencia de las herramientas de verificación automatizada. El objetivo es dotar a las y los participantes de herramientas analíticas y criterios normativos para intervenir en estas transformaciones.

Frente a un escenario en el cual las grandes corporaciones tecnológicas han enfrentado hasta ahora muy poca resistencia para establecer los marcos de uso y apropiación de la IA, la universidad pública tiene la responsabilidad de disputar esa conversación. Apostar por una diplomatura en inteligencia artificial y sociedad es, en este sentido, una forma de asumir que el futuro de nuestras democracias no se juega sólo en la próxima actualización de un modelo tecnológico, sino en la capacidad colectiva para comprender, discutir y regular las infraestructuras que organizan la producción de sentido en la era algorítmica.

Fuente:

https://lateclaenerevista.com/inteligencia-artificial-y-democracia-por-que-las-ciencias-sociales-deben-disputar-la-conversacion-tecnologica-por-luis-lozano/

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