La foto de la barbarie

En la tragedia de Liam Ramos se distingue el dilema entre lo moral como reflexión acerca de lo normativo y el moralismo punitivo con que se descalifica al prójimo. ¿Acaso hay personas que sienten placer o satisfacción por la desgracia o el sufrimiento ajeno?
Por José Luis Lanao - Periodista. Colaborador de Página 12 y "Las Mañanas de Víctor Hugo Morales". Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.
Observe la foto. Observe la expresión del niño. Su cara. Sus ojos. La imagen penetra, perfora, te funde. Hay algo subversivo en ella. El pequeño está concentrado en su papel de detenido profesional. Cruza las manos, permanece quieto, mira al frente. Ha entendido que, en ciertas circunstancias, es mejor callar, hacerse el "muerto". Eso explica que la cara sea el espejo del alma. Lo más inquietante no es solo la crueldad de la escena, sino la manera en que la criatura parece entender su detención. No llora, no se resiste. Es alguien que administra como puede su vulnerabilidad, y gestiona su propio miedo con una decencia involuntaria. La escena es de una brutalidad desmesurada, de un animalismo redoblado en un cuerpo menudo sometido a la maquinaria gigantesca del terror.
Nunca es tan devastadora la crueldad como cuando se vuelve innecesaria. La instantánea captura el momento en que el niño, Liam Ramos, es separado de sus padres, y como reo oficial lo colocan de espaldas a un coche policial. El instante te zarandea, te disuelve, bajo esa capa viscosa donde la figura humana deja de conmover y la violencia obscena se institucionaliza. Los ICE son el brazo armado de una narrativa sostenida en la inmoralidad y la deshumanización del otro. El problema no es solo que su jefe sea inmoral, sino que Trump ha construido un espacio político donde la inmoralidad no es un obstáculo, sino un activo. ¿Acaso hay personas que sienten placer o satisfacción por la desgracia o el sufrimiento ajeno? Abundan. Se las ve cada día en el colectivo, en el subte, en los restaurantes, en los mercados. Un mundo en blanco y negro que fabrica identidades por amputación, bajo la fuerza civilizadora del autoengaño y la hipocresía. El problema no es la presencia de argumentos abusivos en favor de los poderosos, lo realmente preocupante es la solidaridad con que se los asume.
De repente el mundo parece haberse vuelto más pequeño, menos humano. Se ha sustituido el sentido de pertenencia por el individualismo exacerbado; y la interpretación, el disimulo, el engaño y la impostura como nuevo narcisismo.
En esta sumisión colectiva reside hoy el núcleo de la modernidad. La manipulación de la realidad no solo implica la cada vez más recurrida programación de la ignorancia y la perversión de la verdad, es que la ignorancia deliberada es hoy una realidad política suprasistémica y universal.
En su libro "Sobre el ciudadano", publicado en latín en 1642, Thomas Hobbes, uno de los padres de la filosofía moderna, decía: "Todo goce del alma toda satisfacción proviene de que, al compararse uno mismo con los demás, pueda uno tener una opinión de sí como alguien superior". Desde estas palabras subyace la hipertrofia moral sobre la tragedia de Liam Ramos. Se distingue entre lo moral como reflexión acerca de lo normativo y el moralismo punitivo con que se descalifica al prójimo. Toda vez que transigimos, naturalizamos la barbarie. El combate contra su normalización consiste en evitar el sufrimiento, no en alimentarlo; en desmontar su pulsión, no en subliminarla. En este teatro donde los inocentes, los débiles, los que no encajan, los que sobran, sufren a diario la embestida de la "tortura" social y el ruido de la desigualdad obscena sin domesticar, se necesita para coexistir de una puerta abierta, de la posibilidad de llamar y que una mano cercana te abra y te cobije.
Sin palabras no hay narración, y sin narración no hay ni identidad ni memoria. "Frente al dolor, el daño, el castigo, el hambre y el miedo, está la compasión de quien advierte, en sí, la herida que es de otro, y le arde", dijo el poeta.
Fuente:
https://lateclaenerevista.com/la-foto-de-la-barbarie-por-jose-luis-lanao/
