La vacunación infantil se desploma y amenaza con el regreso de enfermedades erradicadas

Informe oficial revela que las coberturas no superan el 55%. El Gobierno nacional contradice sus anuncios triunfalistas, ya que la Triple Viral y la antipoliomielítica caen por debajo del 50%. La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires caen al 30%. Especialistas apuntan a la desinversión estatal y la falta de campañas como causas estructurales. Además, la diputada del PRO, Marilú Quiroz, convocó a una audiencia para el 27 de noviembre para cuestionar la ley de vacunación obligatoria.
Un informe oficial de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI) da cuenta de la gravísima crisis sanitaria que atraviesa el país: la vacunación infantil se desplomó a mínimos históricos, con coberturas que no superan el 55 % de aplicación en ninguna vacuna. Los datos, que contradicen abiertamente los anuncios triunfalistas del Ministerio de Salud de la Nación, exponen el resultado del ajuste crónico sobre la salud pública y alertan sobre el riesgo inminente de brotes de sarampión, polio y tos convulsa.
Un retroceso con riesgos graves para la salud pública
Las cifras del documento "Coberturas de vacunación Calendario Nacional 2024" son elocuentes y marcan un retroceso alarmante si se comparan con los índices de hace 15 años:
La situación se agrava en los distritos más poblados. En la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), las coberturas cayeron a niveles escandalosos, rondando apenas el 30%, lo que las convierte en las jurisdicciones más críticas del país.
La mentira oficial: el Ministerio desmiente sus propios comunicados
Llamativamente, este informe de la DiCEI desmiente el comunicado de prensa que el propio Ministerio de Salud emitió el pasado 15 de octubre, donde anunciaba que las coberturas de inmunización para los grupos de 5 y 11 años habían "mejorado", pasando de un 52% y 67% en 2023 a "valores de entre 70% y 76%" en 2024. El documento oficial, sin embargo, pinta una realidad muy distinta: en ningún caso se superó el 55,5% de aplicación.
La ausencia de campañas de información sobre los programas de vacunación es la causa de que apenas un poco más de 4 de cada 10 niños fueran llevados por sus padres al vacunatorio. Esto contrasta fuertemente con las recomendaciones de organismos de salud internacionales y regionales (OMS y OPS), que sugieren que las tasas de cobertura no deben caer por debajo del 85% al 90%.
¿Desmantelamiento planificado?
Frente a la crisis, el gobierno intenta desvincularse de la crisis. Sin embargo, los especialistas apuntan directamente a la raíz del problema: la desinversión estatal crónica y la falta de políticas públicas activas.
El inmunólogo e investigador del CONICET, Jorge Geffner, entrevistado por Infobae, fue contundente: "El Gobierno está ausente. Tendría que haber una campaña nacional muy importante de vacunación, y no solo eso, sino también acercar los espacios de vacunación a donde están los chiquitos, en primer lugar". Y recordó una práctica que el Estado abandonó: "En una época incluso se acercaba la vacunación a los colegios, era muy sencillo hacerlo".
Geffner también alertó sobre el peligro concreto: "No estamos en el noventa y cinco, no estamos en el ochenta y cinco, estamos cerca del sesenta o sesenta y cinco. Eso implica que cualquier caso importado, como el de las chiquitas que vinieron de un viaje a Rusia, que comienzan a contagiar, se van a generar brotes". Y sentenció: "Si no superamos este bajón importantísimo, vamos a empezar a tener brotes de infecciones que antes veíamos en forma muy rara y ahora van a ser realmente muy frecuentes".
La crisis también a los 11 años
El informe revela una doble emergencia: además de la crisis en el ingreso escolar, el refuerzo de la vacunación a los 11 años también registra índices peligrosamente bajos:
Antivacunas van al Congreso
Resulta alarmante que sectores reaccionarios y negacionistas, bajo el disfraz de una supuesta "defensa de la libertad", impulsen jornadas como la convocada para el 27 de noviembre contra la Ley 27.491. Esta campaña tergiversa el carácter social y colectivo de la salud pública, intentando presentar como imposición lo que es un derecho conquistado: el acceso universal a la vacunación. La ley de vacunación obligatoria, lejos de ser "ilegal", es una herramienta fundamental para proteger a las mayorías populares, especialmente a la infancia, de enfermedades prevenibles. La supuesta "defensa" de derechos individuales que esgrimen estos grupos encubre una posición profundamente antisocial, que prioriza el interés particular por encima de la salud colectiva y desconoce que es el Estado quien debe garantizar la aplicación irrestricta del plan de vacunas. Su retórica, que busca erosionar la confianza en la ciencia y las instituciones públicas, solo sirve a los intereses de quienes promueven la desinversión en salud y el desmantelamiento de lo público. No vacunar pone en riesgo a toda la población.
Un derecho conquistado, vaciado por el ajuste
Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos del mundo. Sin embargo, este derecho está siendo sistemáticamente vulnerado por las políticas de ajuste que priorizan el pago de la deuda externa al FMI sobre la vida de las personas. La falta de campañas públicas y el acceso dificultoso a los vacunatorios son parte de un modelo que recorta en derechos fundamentales. El ajuste es una política deliberada del Gobierno de Milei que desmanteló áreas del Hospital Bonaparte, entre otros, mientras a los trabajadores y profesionales de salud les pagan salarios por debajo de la canasta básica. Frente a este ataque, como lo demostraron las y los trabajadores del Garrahan, la única respuesta posible es la organización desde abajo, las asambleas y la movilización en las calles. Es urgente exigir campañas masivas y vacunación gratuita y accesible en todas las escuelas y barrios del país.
