Murió a los 101 años Visitación de Loyola, Madre de Plaza de Mayo

La histórica militante falleció tras sufrir un ACV. Fue despedida por organismos de derechos humanos, que destacaron su lucidez política y su compromiso inclaudicable. Siguiendo su voluntad, no habrá velatorio y sus cenizas serán esparcidas en la Plaza de Mayo.
Este domingo, a los 101 años, murió la madre de Plaza de Mayo Visitación Folgueiras de Loyola. Era española, asturiana, aunque residió la mayor parte de su vida en Argentina, donde se casó y tuvo dos hijos: Roberto Mario -secuestrado y desaparecido por la dictadura militar- y Néstor, que vivía con ella y la cuidó hasta el último momento. Visitación, que siguió yendo a las rondas en la Plaza cumplidos 101 años, había sufrido un ACV el miércoles pasado y ayer finalmente falleció.
Hebe de Bonafini decía de ella que era la madre que más sabía de política. "Visi era muy lúcida, estaba siempre atenta a todo", confirmó el periodista y escritor Demetrio Iramaín .
"Tenía una fortaleza increíble", recordó Iramaín. "Una semana antes de que cumpliera 100 años murió Mario, su marido; entonces pensamos que no iba a poder soportar la pérdida, pero lo hizo. Su última vez en las rondas de Plaza de Mayo fue en octubre pasado, unos días después de haber cumplido 101 años".
Ese jueves ella habló en la plaza, donde criticó al gobierno de Javier Milei. "Estamos para luchar con fuerza, con coraje y no dejarlo pasar a este sinvergüenza", planteó. Y pidió "luchar para que Cristina esté libre y para que nuestro presidente sea Axel Kicillof".
Lúcida hasta el último momento, el 24 de marzo, en el 50 aniversario del golpe de Estado, estuvo en la Casa de las Madres con sus compañeras. Pensaba ir, el 30 de abril, a los festejos por los 49 años de lucha de las Madres.
Visitación residió cuando joven en la localidad de Caseros, en Tres de Febrero. Durante 35 años fue trabajadora de Grafa (Grandes Fábricas Argentinas), donde conoció a quien sería su esposo, Mario Loyola. El 21 de diciembre de 1976 la dictadura secuestró a su hijo Roberto y a su nuera, Dominga Antonia Maizano, en la casa que la pareja compartía en Loma Hermosa. Tenían 22 y 21 años.
En una entrevista para el programa de las Madres de Plaza de Mayo, Visitación contó que su hijo había sido delegado en el colegio secundario y que su nuera estudiaba psicología: "Iban a trabajar a villas de emergencia de San Martín, los dos. Ella enseñaba a las madres que tenían hijos discapacitados; él, que sabía de electricidad, ayudaba a los vecinos con las conexiones de luz y de agua".

Y siguió relatando: "Un día el director de colegio secundario vino a avisarme: 'mirá que pasaron a llevarse los nombres de todos los delegados". Hablé con los dos, les pedí que se fueran a España, les dije que podíamos recurrir a la embajada, pero no quisieron dejar el país".
Después recordó uno de los momentos más difíciles de su vida: "Mi hijo pasaba por casa camino al trabajo, todos los días a la mañana. Un día mi marido me avisó que no había pasado. Fue hasta su casa, en Loma Hermosa, y cuando llegó lo recibieron con una ametralladora. Mi marido vió que en el pasillo estaban parte de las cosas de mi hijo, sus muebles, un lavarropas… Le dicen: 'usted no entra, sus hijos están prófugos, los estamos esperando'. Yo no creía que les iba a pasar nada, porque no hacían cosas malas, al contrario: daban lo que tenían. A veces hacían reuniones en mi casa y los escuchaba hablar. Ayudaban".
Visitación conoció a otras Madres de Plaza de Mayo presentando hábeas corpus y recorriendo lugares en la búsqueda de sus hijos. Así se unió a su lucha. Decía que sentía por sus compañeras "una admiración tremenda". "Ellas me abrieron los ojos, me enseñaron todo lo que yo no sabía".
En el pañuelo blanco sus hijos. "El pañuelo es vida, es amor, es lucha. Ese amor tan grande por los demás por el que luchaban mis hijos; cuando me lo pongo pienso en los 30 mil y digo 'acá estamos las Madres, luchando, no tenemos miedo, estamos orgullosas de los 30 mil", dijo emocionada mientras se sacaba el pañuelo de la cabeza y se lo apoyaba en el pecho mirando al cielo.
"Las madres son muy compinches, muy compañeras entre ellas, pero con Visi las charlas, contaba Hebe, siempre eran de política. Recibía todos los días el Página/12, lo leía en papel. Amaba a Axel; la última vez que estuvo en la plaza de Mayo, que fue en octubre del año pasado, dijo 'Queremos libre a Cristina y presidente a Axel'".
La Asociación Madres de Plaza de Mayo despidió con profundo dolor a Visitación, recordándola no solo como una compañera, sino como una referente política fundamental.
En su comunicado oficial, la organización expresó: "Con una tristeza enorme, pero más firmes que nunca, las Madres de Plaza de Mayo comunicamos que nuestra querida Visitación de Loyola ha partido. Su ejemplo de lucha será, por siempre, nuestra guía".
Por su parte, el gobernador Axel Kicillof se sumó al reconocimiento afirmando: "Tu ejemplo de lucha y coherencia nos seguirá guiando. Hasta la victoria siempre, querida Visitación", mientras que diversas agrupaciones de derechos humanos y militantes de todo el país la reivindicaron como un símbolo de resistencia y amor.
H.I.J.O.S. Capital, la despidieron con un sentido: "¡Hasta siempre, Visitación! Nuestro abrazo a la familia"..
Otros referentes del sector destacaron que la Madre mantuvo su compromiso activo hasta sus últimos días. En las redes sociales, el mensaje dominante fue de gratitud y resistencia, sintetizado en la frase: "Gracias por tanto, la plaza te abraza". Siguiendo su voluntad, no se realizará un velatorio tradicional, sino que sus restos serán esparcidos en la Plaza de Mayo.
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