No es folklore, es violencia sexual simbólica e instigación a la violación como ejercicio de poder

18.03.2026

Los hinchas de Rosario Central, en un partido ante Banfield, arrojaron muñecas inflables con la camiseta de su rival, Newell's, a la cancha de Arroyito. Algunos, hicieron con ellas gestos que remiten a un abuso sexual. ¿Por qué debería sorprendernos este acto de violencia en un ambiente donde las mujeres de carne y hueso son abusadas sexualmente y descartadas en connivencia con una justicia entrenada para sobreseer a los jugadores denunciados?

Las muñecas inflables son arrojadas, como arrojan a las mujeres víctimas de femicidio a cualquier descampado.

Las muñecas vienen a decirnos que hoy violar es poder.

Las muñecas relfejan a todas las víctimas de violación cometidas por jugadores de fútbol.

Por cada muñeca, una víctima de abuso sexual en el fútbol argentino:

M denunció en 2024 a Brian Ezequiel Cufre y Fabricio Alberto Alvarenga por abuso sexual con acceso carnal. Cufré ya habia sido denunciado junto a Florentín Bobadilla, Sebastián Sosa y Abiel Osorio por violación en pluralidad. Sin embargo, esta semana, en los tribunales de CABA, una apelación al sobreseimiento de Cufré, presentada por el abogado querellante Rodrigo Leandro Gonzalez, puede ser el puntapié inicial para visibilizar un sistema judicial corrompido y oxidado.

" Al fin y al cabo una se termina sintiendo así, un objeto inanimado al cual llevan traen y hacen lo que quieren. Sos una cosa despersonalizada", relata M en relación al episodio de Rosario Central y su propia historia.

¿Qué sanción se aplica a una hinchada cuando muchos jugadores denunciados por abuso sexual con acceso carnal, en algunos casos cometidos en pluralidad, desfilan por diferentes equipos vistiendo las camisetas de clubes argentinos?

El debate por el repudiable hecho ocurrido en la ciudad de Rosario, pone sobre la mesa un análisis simple: ¿Qué nos horroriza? La violación o la exposición? ¿Quiénes son responsables del corrimiento obsceno hacia las violencias de género se lleve puesto un espacio donde la pornografía no era expuesta, al menos, en una cancha de fútbol, repleta de infancias por ejemplo.

" Están habilitados para violarnos, porque la justicia los deja sin culpa y cargo", continúa.

Frente a la gravedad del hecho " tribunero", el silencio de la dirigencia y jugadores es ensordecedor pero no nos sorprende. Nadie dice nada. Las sanciones, por su parte, se basarían en el ingreso de objetos no autorizados y la reincidencia.

La pregunta que sobrevuela es: ¿Cuándo van a aplicar perspectiva de género en estas acciones peligrosas que atentan directa o indirectamente contra la integridad sexual de las mujeres?

El mensaje es claro: Las mujeres somos cosas. Podemos ser violadas y, si denunciamos, hay una justicia cómplice para sacar debajo de la alfombra un sobreseimiento sin fundamentos.

"Yo perdí mi trabajo, me echaron por denunciar, mi salud mental, las ganas de vivir. Me volví una persona muy introvertida, vergonzosa, paranoica. Mi vida sexual se desmoronó. Ellos me mataron en vida. Me sacaron todo y siguen como si nada", concluye M.

Con una pericia que cuenta acerca de un 35% de incapacidad y un informe minucioso acerca de los hechos, la jueza a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional número 6, María Alejandra Provítola, admite que no descree de los dichos de la denunciante, sin embargo, en un escrito por demás contradictorio, condena a la víctima a transitar un sobreseimiento inentendible desde lo jurídico desde la más absoluta revictimización.

En este contexto de lucha constante para que las mujeres reales tengan el derecho de acceder a una justicia transparente, responsable y con perspectiva de género, en ciertos espacios del fútbol, dentro y fuera de la cancha, se enarbola la bandera del abuso.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/2026/03/17/no-es-folklore-es-violencia-sexual-simbolica-e-instigacion-a-la-violacion-como-ejercicio-de-poder/

Share