Piden que la causa de Víctor Vargas pase a la justicia nacional

15.01.2026

Piden que el expediente sea caratulado como homicidio agravado. La autopsia confirmó que Santiago Barrientos le disparó por la espalda con el arma reglamentaria.

Por Irina Hauser

La familia de Víctor Javier Vargas, asesinado de un tiro en la nuca por el policía porteño Santiago Barrientos en Constitución, reclama que la causa judicial pase de los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires a los nacionales y sea caratulada como un homicidio agravado. El expediente tramitó en un comienzo como una investigación contra la víctima, acusándolo de atentado a la autoridad y lesiones, y recién cuando la autopsia confirmó que el tiro por la espalda del arma reglamentaria le causó la muerte, el fiscal Sebastián Fedullo admitió su incompetencia. Aun así, en su dictamen señaló que el agente podría invocar la doctrina Bullrich según la cual todo agente que dispara, aunque sea a matar, lo hace en legítima defensa.

Barrientos le disparó a Vargas el 28 de diciembre último cerca de las 15 horas. Estuvo internado en el hospital Ramos Mejía, donde falleció el 31 de diciembre. Tenía 40 años, era oriundo de Formosa y vivía de changas en un hotel cerca del lugar del homicidio. Su mamá, Mercedes Santillán, es representada por la abogada María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), quien planteó que el oficial Barrientos violó todas las normas que rigen el uso de armas de fuego por parte de la policía porteña, entre ellas la Ley 5.688 que rige el sistema de seguridad de la Ciudad y los principios de Naciones Unidas sobre el Uso de la Fuerza y Armas de Fuego incorporados a la legislación local. Por sobre todo, deben preservar la vida de las personas y limitar al mínimo el uso de armas.

La versión oficial

El policía estaba con una compañera de la Comisaría 1C, Carolina Vázquez. Del aviso que dieron a esa dependencia después que Vargas quedara tendido en el suelo, la declaración de esa agente (incluso ante la fiscalía) y el acta que labraron, surge un relato bien distinto al que se puede observar en las imágenes de las cámaras de la zona, sobre las que también hizo un análisis el colectivo Mapa de la Policía, que dio a conocer este martes.

Los agentes se habían comprado una pizza en Ugi's, en avenida San Juan y Salta. La cargaba ella mientras caminaban por Salta, cuando se toparon con una situación de conflicto, se supone, entre Vargas y un hombre de 28 años apodado "el Chileno", llamado Franco Ariel Olave Cornejo. Fue la razón aludida para justificar que Barrientos de pronto se abrió y, sin mediar ningún intento de disuasivo, ni disparar a las piernas o zonas no vitales o al piso, directamente apuntó a la cabeza de Víctor.

Según el relato policial oficial y el testimonio de Vázquez, Vargas se dirigió hacia un grupo de hombres que estaban tomando alcohol, pero apuntó hacia Olave con un cuchillo de gran tamaño "tipo carnicero" y "empiezan a tirarse manotazos entre ellos". Según la mujer, Víctor ignoró la voz de alto, "tiraba puntazos hacia" Barrientos y, pese a sus pedidos de que dejara el cuchillo, se abalanzó sobre él, quien en esa circunstancia disparó tres veces hacia la parte superior del torso y a corta distancia. La agente dijo que "el chileno" se puso detrás de ellos y que después ella se lo llevó "para atrás" y se quedaron "en la vereda".

Olave declaró que ni siquiera tiene claro si Vargas quería atacarlo a él (que estaba con otras personas en la calle) y aclaró, ante la fiscalía, que "había tomado alcohol". No hizo ninguna referencia a haberse resguardado junto a la oficial de policía, incluso dijo algo distinto: que se salió corriendo de espaldas, que es lo que se ve en los videos. Nada coincide con la extensa secuencia que describió Vázquez.

La querella plantea en su escrito, de acuerdo a la autopsia que confirma el tiro en la cabeza, que "evidentemente los disparos se produjeron a una distancia mayor, atenta la ausencia de tatuaje y ahumamiento, y, más importante aún, nunca pudo el policía haber disparado al torso e impactado en la nuca". El estudio en cuestión dice que "la dirección del proyectil ha sido de atrás hacia adelante, de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba". Ingresó por la nuca y salió por la frente. Confirma que se usó un arma calibre 9 milímetros.

Pese a todo esto, y a que todo indica que ya no intervendrá en la causa, el fiscal Fedullo dijo que cree que Barrientos "actuó en cumplimiento de un deber y obrando en legítima defensa del nombrado Olave Cornejo, actuando en flagrancia", mientras que Vargas "intentaba agredir con el elemento punzante que portaba a Franco Ariel Olave Cornejo, quien claramente pudo también haber fenecido por el acometimiento de Vargas". Pese a su planteo, admitió que el caso sea tratado como un homicidio calificado para lo cual la justicia penal contravencional y de faltas porteña no tiene competencia.

Un modus operandi

El asesinato de Víctor se produjo tres días después de que otro policía de la Ciudad, Darián Gastón Miño, fusilara a Juan Gabriel González en Villa Lugano. También la justificación fue que había un conflicto entre vecinos. Las imágenes dejaron a la vista que Miño se bajó de un vehículo policial y le disparó a González a quemarropa cuando forcejeaba para atravesar un cordón de policías para entrar a su casa. El acta policial también ofrecía un relato tergiversado y hasta acusaba a la pareja de la víctima, un hijo y un amigo. La diferencia es que Miño ya fue procesado con prisión preventiva por decisión del juez en lo Criminal y Correccional Hugo Decaría y un fiscal, Edgardo Orfila, que propició que así ocurriera. También fueron desvinculados los familiares de González y el amigo. Es más, Orfila pidió investigar a cinco policías, que ya tienen prohibida la salida del país, por posible encubrimiento. La Correpi señala a la Policía de la Ciudad como al de "mayor letalidad del país".

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/