Por una laguna jurídica, una madre demoró un mes para inscribir el nacimiento de su bebé

12.04.2026
ertilización Asistida Natalí Perino dio a luz en marzo pero no pudo inscribir a su hija en el Registro Civil hasta un mes después por una laguna jurídica. (Redes Sociales)
ertilización Asistida Natalí Perino dio a luz en marzo pero no pudo inscribir a su hija en el Registro Civil hasta un mes después por una laguna jurídica. (Redes Sociales)

Tras la negativa de su ex pareja a reconocer la filiación, la gestante tuvo que recurrir a la Justicia, que finalmente permitió que anote a la niña solo con su apellido. Los grises jurídicos en la Ley de Reproducción Asistida.

Por Manuela Tobia

La Ley de Fertilización Asistida es una de las grandes conquistas de la década pasada en el país en materia de derechos de reproducción sexual y acceso a la maternidad y la paternidad. Sin embargo, como suele ocurrir con las normativas jóvenes (la Ley 26.862 se sancionó en 2013), con el tiempo salen a la luz casos atípicos que dan cuenta de algunas lagunas jurídicas que ocasionan complicaciones y dolores de cabeza a los involucrados. Quien sabe del asunto es Natalí Perino.La mujer, de 38 años, pasó más de un mes sin poder anotar a su bebé recién nacida a través de este método en el Registro Civil porteño a raíz de un "gris" entre la Ley y las normativas del Código Civil y Comercial.

Perino es una artista porteña y docente universitaria que el año pasado encaró el proyecto de tener un bebé con su entonces novia. Con la Ley de Reproducción Asistida, ese sueño estaba garantizado. Y es que, con el amparo del Estado, toda persona mayor de edad, cualquiera sea su orientación sexual o estado civil, tenga obra social, prepaga o se atienda en el sistema público de salud, puede acceder de forma gratuita a las técnicas y procedimientos realizados con asistencia médica para lograr el embarazo.

La pareja acordó que la gestante iba a ser Natalí. Los procedimientos los realizó en una clínica de la localidad bonaerense de San Isidro. Primero había realizado técnicas y tratamientos de baja complejidad, y luego pasó a las de alta (cuando la unión entre el óvulo y el espermatozoide se produce fuera del cuerpo, o cuando se vitrifican tejidos vivos). Así, tras un largo proceso de intervenciones médicas, la mujer consiguió quedar embarazada en julio pasado

Pasaron los meses y su embarazo transcurría de forma saludable. Sin embargo, la relación con quien había imaginado formar una familia se rompió. A medio camino, su expareja se arrepintió del proyecto e intentó desvincularse, lo que generó varios inconvenientes legales, ya que impedía el trámite de registro y adquisición de la partida de nacimiento del bebé.

En medio del doloroso duelo por la ruptura de su relación de pareja, Perino ratificó su deseo de ser madre y decidió conformar un hogar monoparental. Su bebé nació sin complicaciones el 6 de marzo pasado. Natalí la abrazó, le dio el pecho y le puso un nombre. Sin embargo, en el plano legal, la recién nacida no pudo ser identificada en el Registro civil porteño.

"Al empezar este camino por reproducción asistida te hacen firmar la filiación preconcepcional, que quiere decir que una vez se implantó el embrión, ambas personas figuran en el convenio de la pareja, independientemente de si están casadas, o si son mujer-mujer o mujer-varón, u otro tipo", explicó la madre primeriza a Página|12. Ese consentimiento es irrevocable.

Tomando su caso como ejemplo, continuó: "Una vez que una queda embarazada, a los tres meses, ese protocolo hay que mandarlo al Ministerio de Salud para sellar y protocolizar, y una vez que nace la bebé, vas al Registro Civil con tu pareja y la inscribís con ese papel, que afirma que son ambas madres".

Para Natalí, el problema surgió por la negativa de la otra parte a presentar sus documentos para certificar el consentimiento. "Intenté hablar con ella pero estaba completamente negada", aseveró. Asesorada por sus abogadas Gisela Aburto y Nadia De Rosa, en octubre inició una instancia de mediación, que consistió en enviarleuna carta documento a su ex para tratar de ponerse en contacto. "Me respondió su abogado otra carta negando el embarazo en curso e intimándome a abortar", apuntó.

Así, Perino se vio obligada a parir sin contar con la documentación correspondiente para el siguiente —y fundamental— paso. Tras el nacimiento, fue hacia el Registro Civil con el documento de parto del sanatorio para anotar a su beba. "Quisimos inscribirla teniendo en cuenta que no teníamos el papel del protocolo, y, obviamente, tuvimos una respuesta rotundamente negativa. Por eso mis abogadas tuvieron que iniciar un amparo en el Juzgado CAYT Nº14 de la Ciudad de Buenos Aires", sostuvo.

"Era una complicación enorme. No me podía tomar la licencia por maternidad, y si tenía una emergencia no podía llevar a la bebé al hospital más cercano, porque no tenía un DNI. Si pasaba algo en la calle no tenía nada que que diga que era hija mía", describió.

La pesadilla burocrática terminó este miércoles, luego de que, a más de un mes del nacimiento, el amparo judicial destrabara el nudo legal y el Registro Civil le permitiera inscribir a su bebé de oficio en el plazo de 5 días. Ahora la beba lleva y llevará únicamente su apellido: Perino.

"Es una victoria. Cuando me llamó mi abogada para darme la noticia yo estaba con mi mamá, y nos pusimos a llorar de alegría, porque fue una lucha muy larga", recordó.

Tras la resolución, reflexionó sobre la laguna jurídica de la ley que le permitió gestar y tener una hija: "Aunque está bien armada, es bastante nueva, y hay un montón de cosas a rever. Durante un mes hubo un derecho de identidad vulnerado a una bebé que nació, y es algo que no se puede permitir. No podemos permitir que tengamos estos temas tan importantes de derechos de identidad en el año 2026″.

En tanto, Natalí asegura que continuará con una crianza monoparental. "No tengo interés de tener una filiación con una persona que me intima a abortar", aseguró, y sumó: "Por supuesto que si hubiera existido algún papel para revocar la filiación y que desaparezca la otra parte, y no tener nada de todo este conflicto, lo hubiera hecho".

Por último, afirmó no querer "que la otra parte sea madre" de su bebé, pero remarcó que "si en algún momento se le reacomoda la idea", su ex pareja tendrá "que judicializar la causa, porque en parte tiene derecho por el consentimiento informado". "Después obviamente que la justicia tendrá que reevaluar", concluyó.

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/

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