Ruido de época

25.07.2026
La Tecla Ñ
La Tecla Ñ

Cuando las opiniones -fundadas e infundadas-, se viralizan en un mismo espacio y a un mismo tiempo, el resultado sólo puede ser el ruido, y el efecto de ese ruido, la confusión, el aturdimiento y el hastío.

Por Martín Kohan - Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.


Son escenas más o menos cotidianas, triviales y anodinas, de las que todos eventualmente participamos o podríamos participar. Ahora bien, ¿eso que se dice así merece traspasar el ámbito restringido del living o la cocina, ir más allá de los azulejos del baño? ¿Qué pasa si, por la facilidad de tener una pequeña computadora siempre en la mano, se redacta y se publica? ¿Qué pasa si, por la facilidad de tener una pequeña filmadora siempre en la mano, se graba y se difunde? ¿Y qué pasa si además se hace masivamente, o se hace y se vuelve masivo, traspasa intacto a los así llamados medios masivos, hasta llegar a dominar incluso el centro mismo de la esfera pública, hasta llegar a convertirse en el álgido tema de un urticante debate global?

Están esas tantas cosas que decimos por decir. Están también las opiniones que proferimos, que se dividen a su vez cuanto menos en dos clases: las fundadas y las infundadas. Y están esas reflexiones o esos análisis que, mejor hechos o peor hechos, para la valoración o para el descarte, para el acuerdo o para el disenso, alguien se ocupa de elaborar y de articular. Cuando todo eso suena a la vez, en un mismo espacio y a un mismo tiempo, mezclado o encimado, enredado y superpuesto, el resultado sólo puede ser el ruido. Y el efecto de ese ruido, la confusión, el aturdimiento, el mareo, el hastío.

Fuente:

https://lateclaenerevista.com/ruido-de-epoca-por-martin-kohan/

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