Siete de cada 10 hogares populares de CABA se endeudan para cubrir gastos básicos

23.09.2026
Foto: Luis Robayo / AFP
Foto: Luis Robayo / AFP

Un relevamiento sobre 231 hogares de 26 barrios porteños muestra que el crédito dejó de estar asociado principalmente al consumo y pasó a utilizarse para comprar alimentos, pagar medicamentos, servicios y alquileres.

La deuda dejó de ser, para buena parte de los hogares de sectores populares de la Ciudad de Buenos Aires, una herramienta para financiar una compra extraordinaria. En los barrios relevados, aparece cada vez más vinculada con una necesidad bastante más elemental: llegar a fin de mes.

El dato surge de un relevamiento realizado durante agosto por el Movimiento Evita CABA junto con el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (OEPSS) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Sobre 231 hogares de 26 barrios porteños, el 71,8% declaró haber utilizado una tarjeta de crédito y/o haber solicitado un préstamo o crédito durante los últimos dos años.

El universo incluyó familias de barrios como Ciudad Oculta, Padre Mujica —ex Villa 31 y 31 bis—, Bajo Flores, Flores Sur, Villa 21-24, Zavaleta, Barrio Mitre, Piedrabuena, Ramón Carrillo, Villa Lugano, Nueva Pompeya, Parque Patricios, San Cristóbal, San Telmo, La Boca, Parque Chacabuco y Constitución, entre otros.

Las razones de la deuda

El dato más significativo aparece cuando se observa para qué se tomó esa deuda. Entre quienes solicitaron préstamos o créditos, el 72,5% destinó el dinero a comprar alimentos. El 53,5% lo utilizó para gastos de salud, el 44,4% para pagar impuestos y servicios y el 24,6% para afrontar el alquiler.

Es decir: la deuda aparece asociada a consumos que difícilmente puedan ser considerados prescindibles. "Este relevamiento muestra con claridad que el motivo del endeudamiento de los sectores populares es, principalmente, poder vivir", sostuvo Jonathan Thea, secretario general del Movimiento Evita CABA.

El dirigente vinculó directamente el fenómeno con la pérdida de poder adquisitivo. Según señaló, entre los hogares relevados que tomaron préstamos o créditos, casi tres de cada cuatro lo hicieron para comprar alimentos y más de la mitad para cubrir gastos de salud.

La tarjeta para llenar la heladera

La tarjeta de crédito reproduce la misma lógica. Entre los hogares que utilizan ese mecanismo, el 72,9% declaró utilizarlo para comprar alimentos. El 69,2% lo emplea para adquirir productos de higiene y limpieza y el 49,5% para afrontar gastos vinculados con la salud.

La tarjeta, así, aparece menos como una herramienta para adelantar una compra y más como una extensión del ingreso mensual cuando el salario o los ingresos del hogar ya no alcanzan. Y allí aparece uno de los datos que complejiza todavía más el cuadro: el endeudamiento puede convertirse en una rueda difícil de detener.

El 52,8% de quienes solicitaron préstamos declaró haberlo hecho para cancelar deudas anteriores. Entre los usuarios de tarjetas, además, el 71,3% tuvo que pedir dinero prestado para poder cubrir los saldos acumulados de los plásticos.

No se trata entonces solamente de pedir dinero para comprar comida o pagar una factura. En una parte importante de los hogares relevados, una deuda comienza a generar la necesidad de contraer otra.

Fuera del banco: billeteras, familiares y prestamistas

El mapa del endeudamiento también muestra hasta qué punto el crédito bancario tradicional queda lejos de una parte de estos hogares. Entre quienes solicitaron préstamos o créditos, apenas el 32% recurrió a un banco. En cambio, el 65,5% utilizó Mercado Pago u otras billeteras virtuales, el 62% pidió dinero a familiares o conocidos, el 45,8% compró fiado en comercios del barrio y el 43% acudió a prestamistas barriales.

Los porcentajes no son excluyentes: un mismo hogar puede haber utilizado más de una de estas alternativas. Para Thea, el dato muestra las dificultades de acceso al sistema financiero tradicional y el desplazamiento hacia circuitos alternativos.

El relevamiento advierte que algunos de esos mecanismos funcionan con escasos o nulos niveles de regulación y pueden implicar tasas de interés elevadas, condiciones abusivas o modalidades de cobro por fuera de los canales formales.

La diferencia es importante: no toda deuda contraída fuera de un banco es necesariamente informal o usuraria. Pero el informe pone el foco precisamente en aquellos circuitos donde las condiciones de acceso pueden ser más desfavorables para quienes ya tienen ingresos insuficientes.

La otra cara del crédito: la mora

El problema no termina cuando se consigue el dinero. Una proporción importante de los hogares relevados tampoco consigue sostener los pagos. Entre quienes solicitaron préstamos o créditos, el 66,2% no se encontraba al día con alguno o con ninguno de esos compromisos. Dentro de ese universo, el 70,2% estaba en situación de mora.

La tarjeta presenta un escenario similar: el 56,3% de los hogares que la utilizan no estaba al día con alguna o con la totalidad de sus tarjetas. Y entre quienes registraban atrasos, el 62% llevaba más de tres meses sin cumplir con los pagos. La cadena vuelve a aparecer: el 71,3% de los usuarios de tarjetas tuvo que pedir dinero prestado para afrontar los saldos acumulados.

Para Thea, el fenómeno está directamente relacionado con el deterioro de los ingresos: "La gente se endeuda como puede para poder subsistir y después no puede asumir los pagos porque las condiciones del crédito son tremendas y su poder adquisitivo no se lo permite".

El dirigente también cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional y sostuvo que "cada vez más gente va a estar en mora", al referirse a las declaraciones de Javier Milei y Luis Caputo sobre la continuidad del programa económico.

"Queremos volver a entrevistar cada tres meses a los mismos hogares para poder seguir su evolución y entender qué pasa con esas deudas a lo largo del tiempo: si aumentan, si cambian las formas de financiamiento, si se profundiza la mora y cómo impactan las condiciones económicas en la vida cotidiana de las familias", explicó Sonia Lombardo, coordinadora del OEPSS.

El estudio fue elaborado mediante una metodología participativa que incorporó a referentes territoriales del Movimiento Evita CABA junto con estudiantes y graduados de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, desde el diseño de la encuesta hasta la elaboración del informe.

Ese seguimiento puede permitir observar algo que una encuesta puntual no alcanza a mostrar: si los hogares logran salir de sus deudas, si las reemplazan por nuevas obligaciones o si la morosidad se profundiza con el paso de los meses.

Fuente:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/10-endeudan-gastos-basicos/

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