Toda la especie humana se ha convertido en una máquina de generar ganancias

Esto, según nos dicen, es el mejor sistema posible bajo el cual podríamos vivir.
La especie humana se ha transformado, en esencia, en una máquina gigante destinada a generar ganancias para las corporaciones.
Bajo el capitalismo, la humanidad existe para servir a los intereses de las corporaciones. Todos somos ganado; bestias de carga utilizadas para impulsar el crecimiento de los márgenes de una declaración trimestral a otra. Disfrutar de la vida no tiene más valor que el que pueda aportar al aumento del patrimonio neto de los accionistas.
Por eso todos están tan infelices. No vivimos con un propósito. No estamos trabajando juntos para construir un mundo mejor y un futuro mejor. Solo estamos accionando palancas para hacer girar engranajes y lograr que la línea de flechas suba en el gráfico de la sala de conferencias. Es una forma de vivir vacía y sin sentido.
Esto hace que toda nuestra cultura sea insípida y sin alma.
La música se crea para ser lo más rentable posible, lo que significa darle el mayor atractivo posible mediante una estructura musical estereotipada, calculada para provocar una respuesta química en el mayor número posible de cerebros humanos.
Las películas están diseñadas para generar la mayor recaudación posible en taquilla con el menor riesgo posible para los estudios y los inversionistas, a menudo simplemente reciclando una película que ya ha demostrado ser exitosa en el pasado o armando a toda prisa una historia sobre una propiedad intelectual que ya cuenta con un gran atractivo para el público.
La comida se elabora para que sea rápida y adictiva, en lugar de nutritiva.
Las relaciones humanas se han mercantilizado a medida que las redes sociales se entrelazan con las amistades y las aplicaciones de citas se insertan en el desarrollo de las relaciones románticas.
La sexualidad humana se está distorsionando y tergiversando en tanto la pornografía en Internet normaliza la violencia y la degradación con el fin de obtener el mayor número de clics.
La atención y la participación se han monetizado, creando un ecosistema de información dominado por el conflicto y el chisme, diseñado para apelar a nuestros instintos más básicos.
La publicidad se inyecta en cada rincón posible de nuestra experiencia sensorial mientras estamos despiertos; cualquier espacio disponible donde la vista pueda posarse o el oído pueda escuchar se inunda de manipulación psicológica que nos obliga a consumir. Empezarán a transmitir comerciales en nuestros sueños en cuanto tengan la tecnología para hacerlo.
Pasas ocho horas en la oficina trabajando para generar ganancias corporativas, luego regresas a casa y consumes productos para beneficiar a otras corporaciones. Necesitás tu cerveza y tus snacks para relajarte, tus servicios de streaming y redes sociales para distraer tu mente del estrés de todo esto, tu compra de ropa online para intentar sentirte bien contigo mismo, y tus drogas recetadas para poder dormir por la noche. Cada vez más gente vive toda su vida así.
Y eso es lo que nos pasa a quienes tenemos la suerte de vivir en el norte global. En el sur global hay esclavitud salarial y explotación, con mucho más trabajo, mucho menos tiempo de descanso y sin productos baratos fabricados por trabajadores empobrecidos de otros continentes con los que consolarse.
Toda la humanidad se encuentra metida en este desastre. ¿Y para qué? Para que aumenten las cifras en algunas cuentas bancarias. Para que aparezcan unas flechas verdes apuntando hacia arriba en la bolsa de valores. Para que unos pocos multimillonarios puedan comprar islas y elecciones.
Todo esto mientras se destruye la biosfera de la que todos dependemos para sobrevivir.
Esto, según nos dicen, es el mejor sistema posible bajo el cual podríamos vivir.
Personalmente, no creo que esto sea cierto. Personalmente, creo que podemos tener algo mejor. Quienes se benefician de este sistema actual nos asegurarán que es imposible y harán todo lo que puedan para impedir que lo cambiemos, pero sí tenemos los medios para recuperar la riqueza, la dignidad y la felicidad que nos han robado.
Construyeron toda esta maquinaria sobre nuestras espaldas. Lo único que tenemos que hacer es levantarnos.
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