Viaje al corazón de Ciudad del Este: Drogas, armas y mercaderías exóticas en el oriente paraguayo

08.03.2026

La potencia del comercio informal alimenta al crimen organizado. La oferta de tabaco, oro, cabello humano, adelgazantes y animales salvajes. 

Por Hernán Lascano (Ciudad del Este, enviado especial)

Tan exuberante como la maleza, la Triple Frontera tiene un movimiento impetuoso en lo comercial, que está todo el tiempo mezclado con la informalidad y con el delito. Los cambistas que se mueven por todo Ciudad del Este le dan su aporte a la atmósfera más espesa de las calles del centro. Andan a simple vista con gruesos pilones de dinero en las manos y pueden matar de un golpe de vista si notan que los están mirando.

La actividad de los negocios sucios no se respalda en comprobantes pero forma montañas de plata que hay que guardar en algún lado. Esa infernal cantidad de billetes se coloca diariamente en una bóveda bajo tierra que es de la Asociación de Cambistas de Ciudad del Este. Hace dos años un grupo criminal brasileño que vino de la vecina Foz de Iguazú alquiló un local en una galería.

Allí durante días abrieron un túnel en zigzag de 150 metros que desembocó contra ese paraíso de billetes. En el momento culminante sabotearon el sistema de energía y dejaron sin luz la zona. Al llegar volaron con explosivos la impresionante pieza acorazada y saquearon los centenares de cajas de seguridad individuales en la bóveda.

Los detalles de este caso ocurrido el 5 de febrero de 2024 no se agotan en una serie. Huyeron con una cantidad de efectivo estimada en 15 millones de dólares que metieron en una combi. Fue uno de los golpes más impresionantes de toda la historia de la Triple Frontera. El presidente de la Asociación de Cambistas, Walter Fernández, reconoció que los asociados movían dinero con informalidad y al margen de la supervisión de los sistemas de control.

Las cajas violentadas en febrero de 2024
Las cajas violentadas en febrero de 2024

No hubo denuncias por la plata sustraída. Nadie estaba en condiciones de demostrar de dónde había salido lo que tenían ahí guardado.

"Meterse con eso es dejar de vivir acá. O en este mundo", dice un agente fiscal que conversa con LPO. "Ningún fiscal solicitaría allanamientos para meterse con la actividad que genera esa plata y que mueve la ciudad. Un juez tampoco los autorizaría", confirma.

La ciudad es el oriente paraguayo. Pero más que por ubicación geográfica es porque asemeja al mundo árabe, a Ramalá, a Cisjordania, con miles de mototaxis explotando por el paseo central, por la avenida Adrián Jara, con los comisionistas agobiantes que hablan en un idioma mezclado. Un comercio pujante y desbocado con puestos interminables que expenden electrodomésticos, teléfonos, perfumes, botellas.

Con el olor persistente de carne asada o de fritura de puestos que cierran sus persianas metálicas a las cinco de la tarde. Con una sensación omnipresente de contrabando, de ilegalidad, de desmesura, de delito.

El contrabando informal y hormiga es la idiosincrasia del lugar y es parte del intercambio y modo de vida de las ciudades de la Triple Frontera. Pero esa modalidad que no tiene ribetes delictivos convive con el traspaso transfronterizo de enormes volúmenes de droga que gestionan los narcos y el transporte de armas que van de Paraguay a Brasil.

Durante mucho tiempo el emblema del delito duro en Alto Paraná, la región donde está Ciudad del Este, era Tomas Rojas Cañete. En 2012 lo atraparon con 360 kilos de cocaína boliviana destinada a Brasil en un camión de cargas en Minga Guazú, a 25 kilómetros de la Triple Frontera. En diez años Rojas acumuló condenas por 50 años de prisión.

Centro de Ciudad del Este con el edificio de Mona Lisa de fondo
Centro de Ciudad del Este con el edificio de Mona Lisa de fondo

En este caso intervino la fiscal de Narcotráfico y Crimen Organizado Fabiola Molas que le dice a LPO que la acumulación de condenas, se dieron cuenta en el Ministerio Público, no importaba a los imputados mientras la cárcel fuera la oficina segura que les permitiera seguir trabajando y enriqueciendo.

Por esa capacidad de generar dinero su mujer, Zulma Avalos, cruzó la frontera con un documento brasileño falsificado y siguió traficando ya que el negocio no paraba. Hasta que por conflictos entre narcos sus enemigos de la banda de Os Manos, de Florianópolis, la ubicaron. La mataron en la otra orilla del río, en Foz de Iguazú. Se ve que quisieron dejar un mensaje porque le pegaron 26 balazos.

"La dinámica comercial tan inmensa que hay en Alto Paraná permite que el dinero del crimen organizado pueda mimetizarse", analiza Molas. Que en 2014 en los inicios de las pesquisas contra Rojas allanó una casa de cambios en Ciudad del Este. "Casi terminamos linchados", comenta. Luego llegó la fase en que empezaron los decomisos. "Una cosa es estar en una celda generando dinero. Lo grave es que esa plata no sirva porque se ubica la red de testaferros y se decomisan los inmuebles", dice otro agente del Ministerio Público a LPO. "Acá las reacciones son otras porque hay escuchas donde dicen con enojo: «Nos están sacando las casas»".

El crimen organizado se debilita cuando pierde la capacidad de financiarse, pero frente a los ataques vienen las mutaciones. Y los tráficos de frontera se intensifican. En la zona de la Triple Frontera hay un permanente contrabando de armas. A veces es hormiga. "Lo más fácil si vas en micro es bajarte para ir al baño y cruzar el puente caminando. Nadie te controla. Así se llevan armas de puño como Glock que en Ciudad del Este se consiguen tan fácil como pan de queso", le dice un oficial paraguayo de inteligencia de la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas) a LPO.

Pero también está lo de mayor escala frente a grupos criminales muy sofisticados del lado brasileño que precisan, compran y usan armamento de calibre grueso.

Centro de Ciudad del Este
Centro de Ciudad del Este

Y en estos casos funcionarios políticos y de fuerzas de seguridad están implicados como moneda corriente. Jalil Rachid, ministro de la Senad, dijo en 2023 que Paraguay se convirtió en un centro logístico para el tráfico internacional de armas. Para entonces la Policía Federal de Brasil había alertado al Comando Tripartito que funciona en especial en zonas de frontera que había provisión de armas largas desde Paraguay al Comando Vermelho, la organización internacional surgida en Rio de Janeiro, según se había detectado en Salvador, en Bahía. También se supo que el PCC, que llegó a controlar las cárceles paraguayas, se surtía de armas de la misma procedencia.

Entre la Senad y las fiscalías especializadas se definieron pesquisas que ubicaron que el tráfico lo controlaban tres militares paraguayos de alta jerarquía. Las armas eran importadas de Eslovenia, Turquía, Croacia y República Checa. La investigación llamada Operación Dakovo. La operación reveló que la compañía paraguaya International Auto Supply (IAS) importó 45 mil armas entre 2014 y 2023. Al menos 25 mil fueron vendidas al PCC y al Comando Vermelho pasando por el corredor de la Triple Frontera.

Esto pudo ocurrir por la participación de generales corruptos de la Dirección de Material Bélico (Dimabel) que debe supervisar la legalidad en la provisión de armas y está bajo control militar. El asunto es oscilante y reaparece. El sitio especializado Insight Crime revela que en 2018 el gobierno de Horacio Cartes suspendió la importación de armas. Pero, tras su levantamiento parcial en abril de 2021, las importaciones volvieron a alcanzar niveles tan elevados como los registrados en años anteriores.

Jalil Rachid, ministro de la Senad
Jalil Rachid, ministro de la Senad

Los tres agentes fiscales que hablaron con LPO contaron que el movimiento de las bandas criminales, aliadas con fuerzas de seguridad y sectores políticos, no frena nunca. E incluye como insumos de traspasos mercaderías prohibidas por ello muy rentables. A veces muy extrañas. Se trafican cargamentos de droga. Se trafican armas. Pero también cabello humano que se destina a San Pablo, animales vivos como felinos, aves, primates, reptiles y pangolines usados como mascotas de lujo. Insumos para elaborar anabólicos, testosterona, ampollas de adelgazantes como tirzepatida. Cigarrillos y metales como oro y plata.

Cuando allanaron para decomisar la casa de Tomás Rojas, el mayor narcotraficante de Ciudad del Este, se veía a simple vista desde la calle la cúpula dorada de una capilla dentro del predio de la vivienda dedicado a la Virgen de Caacupé, la Santa Patrona del Paraguay, que cuentan fiscales y agentes de inteligencia es un especial objeto devocional para los narcotraficantes.

"Si entramos a un domicilio sospechado y vemos un altar es casi una prueba de vínculo con narco", dice con un mínimo aire de broma un investigador. No es una mofa religiosa sino el modo de remarcar que hay un fervor por esta figura sagrada de rasgos mestizos que forma parte de las idiosincrasias simbólicas de los actores del crimen organizado, algo que también perciben los analistas que escuchan sus registros telefónicos.

Durante todo 2025 en Ciudad del Este fueron requisadas e incineradas 120 toneladas de drogas diversas. Las mercaderías legales e ilegales circulan por el mismo corredor en los tres vértices de la frontera, donde hay rutas dispersas también y una red de pasadores que operan según la conveniencia del terreno.

Todo enredado en una ciudad de mezclas étnicas, donde el idioma oficial es el español, aunque los comerciantes saluden primero en portugués, donde residentes árabes, chinos, coreanos, y europeos se mueven eléctricamente en el encanto raro de una selva urbana caótica. Y donde el corredor más o menos visible del crimen no tiene pausas. Cuando a partir de la caída del sol el centro languidece hasta que no se ve un alma, arranca el turno de las luces de las lanchas veloces que por la noche intensifican el tráfico.

Fuente:

https://www.lapoliticaonline.com/paraguay/seguridad-py/viaje-al-corazon-de-ciudad-del-este-drogas-armas-y-mercaderias-exoticas/