Carta abierta e íntima al Presidente
Ante todo y como usted observará, no lo llamo Javier, ni Javo, porque no soy su amigo. Soy sí, y en cambio, un ciudadano raso al que usted tampoco llamará por su nombre propio. Igualación inicial que me permito para pedirle –con el debido respeto a la investidura que hoy usted ostenta– que por favor renuncie a ese cargo que...











