Todo sigue sucediendo
Siempre son dos, incluso tres, pero esta vez viene uno, Fabián, que llega con el termo bajo el brazo y el mate en la mano. Atraviesa el patio frente a la capilla del hospital. Saluda y sonríe con un gesto de cansancio eterno. Mientras caminamos por los pasillos ocres, él va saludando amablemente a casi todo el que se le...










