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Sociedad

En una Argentina en recesión, los gimnasios se llenan mientras crece la fragilidad social. El culto al cuerpo aparece como refugio y síntoma: cuando el futuro colectivo se oscurece, la identidad se reduce a lo visible y controlable.

Hace tiempo que vengo afirmando que esta gente que está a cargo de conducir nuestro país y algunos mandatarios a los que Milei adhiere incondicionalmente, no nos interpelan desde la política sino desde la ética. Nada mejor que el discurso de Milei en Davos para justificar mi afirmación.

La sentencia de Margaret Thatcher, «La sociedad no existe, solo hay individuos», no fue solo una descripción de su época, sino una profecía que el siglo XXI se ha encargado de cumplir con precisión quirúrgica. Hoy, la caída de las grandes narrativas y el colapso de la representación política tradicional han dejado un vacío que el neoliberalismo...